25 DE NOVIEMBRE: DÍA INTERNACIONAL DE LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES Y DISIDENCIAS. UN RÉGIMEN DE VIOLENCIA, IMPUNIDAD Y MISERIA QUE DEBE SER REMOVIDO



Los casos de Abigail Riquel y Paola Tacacho generaron una conmoción social en tanto expusieron de manera acentuada la responsabilidad del Estado en los femicidios y en la violencia sistemática contra las mujeres. Comisarías que se niegan a tomar las denuncias y que no buscan a las mujeres y niñas desaparecidas, fiscales y jueces que cajonean las denuncias - cuando no encubren a femicidas-, oficinas, secretarías, programas desbordados y que no llegan a dar una respuesta frente a situaciones de urgencia. Peor aún cuando los femicidas o abusadores tienen vínculos con el poder político, las trabas para que avancen las causas son prácticamente infranqueables y una condena a muerte. En ambos casos se generaron movilizaciones masivas que marcaron la responsabilidad del gobierno, la policía y la justicia.

En el caso de Paola Tacacho está involucrado prácticamente todo el poder judicial en tanto la joven hizo 14 denuncias (13 penales y 1 civil) y en ninguna de las instancias recibió respuestas. Detrás del cajoneo estaba el peso de la familia del femicida: su hermano es un conocido empresario de la provincia. En una de las 13 causas penales que inició la joven docente, saltó a la luz que el juez Francisco Pisa, en 2017, rechazó el pedido de elevación a juicio realizado por el fiscal frente al incumplimiento de la perimetral por parte del femicida. Los argumentos utilizados fueron la falta de pruebas, cuando se habían presentado testigos y existían otras denuncias de acoso y amenazas que no fueron tenidas en cuentas. 

Frente a este rol nefasto de Pisa, distintas organizaciones y víctimas de violencia de género de impunidad han realizado pedidos de juicio político en la legislatura para que sea destituido. Desde el Plenario de Trabajadoras Tendencia también hemos realizado una presentación, con el apoyo de la familia de Paola, en la perspectiva de sostener la movilización popular y mostrar la naturaleza del régimen político. Pisa es una pieza  clave en el engranaje de impunidad del gobierno. Entre otras intervenciones, sobreseyó a Manzur y otros funcionarios frente a denuncias por corrupción; juega para el gobierno en la denuncia del juez Pedicone contra el vocal de la Corte Leiva frente al intento de beneficiar a Bussi en la causa por abuso sexual a una joven. 

La legislatura, una oficina del gobierno, tiene una brasa caliente. Si someten a juicio político a Pisa, éste puede sacar a la luz todos los negociados y hechos delictivos en los que se encuentra involucrado el gobierno. Puede, también, abrir un curso para enjuiciar al resto de jueces y fiscales que actuaron de la misma manera en las otras denuncias. Si no lo hacen los hechos de violencia estatal e impunidad pueden convertirse en una olla a presión que termine desatando una pueblada que se los lleve puesto. Manzur se encuentra también ante la misma disyuntiva frente al pedido de renuncia, , condicionada a recibir el beneficio de la jubilación de privilegio, que Pisa habría realizado con anterioridad. Las denuncias contra Bussi, Alperovich y José Orellana por abusos sexuales, contra Estofán por acoso, el accionar del vocal de la corte Leiva para condicionar la causa contra Bussi, la organización narcomafiosa en el SIPROSA pintan de cuerpo entero ese régimen de violencia e impunidad. 

En este cuadro es fundamental profundizar la movilización popular para imponer el juicio político a Pisa y que esta instancia abra el camino para remover a todos responsables junto al avance del resto de las causas de femicidios,  transfemicidios, abusos y violencia. A este programa debemos integrar la lucha contra el ajuste y el acuerdo con el FMI, que viene de la mano de la reforma previsional y del saqueo a los salarios y conquistas laborales, la lucha por la tierra y la vivienda y la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito sin objeción de conciencia y para que las niñas no sean obligadas a ser madres. Este 25 de noviembre nos organicemos en nuestros lugares de trabajo, en nuestras barriadas para llevar adelante jornadas de lucha y debatir la necesidad de convocar a un congreso de trabajadoras y trabajadores para debatir un programa de salida a este régimen de violencia, impunidad y miseria y la coordinación de las luchas para imponerlo.

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