Tucumán: Femicidio contra Abigail Riquel, conclusiones.


Escribe Alejandra Del Castillo | publicado en politicaobrera.com

El domingo 18 de octubre fue un día de profunda consternación en la provincia. No era para menos ante la noticia del femicidio brutal de una niña de 8 años, Abigail Riquel, y el crimen de otra de 2 años, Abigail Luna, a manos de su padrastro.

Fue el crimen de Abigail Riquel el que desató una rebelión entre los vecinos de Villa Muñecas. La niña había salido a jugar; pasadas dos horas, los padres advirtieron la demora y fueron a la comisaría a realizar la denuncia. La policía no quiso tomarla bajo el argumento de que debían pasar 24 horas y que no disponían de móviles para la búsqueda.

Los padres no se quedaron de brazos cruzados. Con el apoyo de los vecinos organizaron la búsqueda y fueron ellos los que encontraron el cuerpo de la niña en un baldío. La autopsia reveló que había sido abusada sexualmente, asfixiada y golpeada brutalmente. Los vecinos marcharon e incendiaron la casa del presunto abusador.

Fue en esas circunstancias, y ante rumores de que podían marchar sobre la comisaría, que apareció un ejército de policías con decenas de móviles. Para actuar represivamente, la policía dispuso al instante de móviles y fuerzas que no dudaron en golpear y herir con balas de goma a varios vecinos. El lunes hubo una gran concentración frente a la comisaría con apoyo de numerosas organizaciones políticas y sociales.

El martes, mientras desde la comisaría se declaraba que toda la policía de la provincia estaba en la búsqueda del presunto femicida, incluso señalando que se lo buscaba con drones, helicópteros, fuerzas especiales, y muchos etc., los vecinos se organizaron y se movilizaron para la búsqueda y para denunciar a la policía. Así se movilizaron frente a la comisaría del barrio para denunciar su inoperancia frente a todos los medios. También se movilizaron a la zona de los Pocitos (en el departamento de Tafí Viejo), donde hubo un enfrentamiento con la policía de lugar. En distintas barriadas se había creado un estado de alerta y deliberación. Una consigna recorría todos los rincones: capturar al femicida. Los padres de la niña denunciaron todo el tiempo que, por ser pobres, nadie los escuchaba.

Con ese escenario, desde Ni Una Menos se convocó a una concentración en Plaza Independencia para el miércoles 21, en horas de la tarde, la que contó con una nutrida delegación de familiares y vecinos y una masiva participación de organizaciones, de familiares de otras víctimas y personas autoconvocadas. Los sectores K vinculados a Ni una menos no se movilizaron.

En esos cuatro días, ni Manzur, ni el ministro de seguridad, Maley, ni el jefe de Policía, emitieron opinión. Se borraron.

Fue durante el transcurso de la concentración y acto, que se conoció que un grupo de vecinos había encontrado al femicida. Lo que parecía un avance en poco tiempo se transformó en un linchamiento. Lo ocurrido pinta de cuerpo entero la barbarie a la que está llevando la política de “seguridad” de Manzur. En Tucumán, las fuerzas represivas están entrelazadas en los peores negocios con las mafias delictivas, sean de la droga, de la trata y de todo tipo de robos y extorsiones. Actúan bajo el amparo del gobierno y del sistema judicial.

La lucha por justicia se debe coordinar con la que diversos sectores de trabajadores están llevando adelante para enfrentar el colapso sanitario, por el pago de los salarios, las paritarias, en contra de los despidos y la precarización laboral, en defensa de la educación, por el acceso a la vivienda, etc., y que tiene como una referencia a la Coordinadora de Lucha.

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