Tucumán, un polvorín.

Escribe Daniel Blanco | publicado en politicaobrera.com

Tucumán sigue siendo un hervidero de conflictos, acompañado de una crisis policial y otra en el Poder Judicial.

Citrus, azucareros, choferes

Los trabajadores autoconvocados del citrus se manifestaron frente a la Casa de Gobierno y posteriormente realizaran una seguidilla de cortes. Reclaman un susbsidio intercosecha de 17000 pesos; el gobierno prometió una tarjeta alimentaria provincia por 2.400 pesos. Frente a la indignación generalizada, la burocracia de UATRE, realizó una manifestación y anunció que el gobierno entregaría un bono adicional de 5000 pesos. Insatisfechos, el martes 15, los trabajadores produjeron diez cortes en las principales rutas de la provincia. En algunos casos, los cortes fueron desalojados con intervención de la gendarmería.

Por su lado la Fotia, dilató para octubre, cuando culmina la zafra, una movilización por un subsidio similar al que reclaman los trabajadores citrícolas.

Aunque los choferes retomaron la actividad al lograr cobrar las deudas salariales, denuncian que no han llegado los subsidios nacionales para garantizar el pago de agosto.

La salud

A la acción de los núcleos de trabajadores autoconvocados integrados a la Coordinadora de Lucha, ha emergido un movimiento disidente de las filas de ATE Salud, y otro del propio Sinidicato de Sanidad, que preparan una gran jornada para el día 21.

Otras situaciones conflictivas se presentan entre los trabajadores judiciales, la docencia provincial y universitaria y los trabajadores desocupados y precarizados.

Delincuencia

El miércoles 15, miles de personas se concentraron a 10 cuadras de la casa de gobierno, convocados por los familiares a Ana Dominé, quien el domingo había sido asesinada de un tiro en la cabeza cuando se resistió a entregar la cartera. La mujer era dueña de una distribuidora de bebidas. Marcharon a pie y en una caravana hasta la casa de gobierno donde los esperaban miles de manifestantes. Los familiares de Ana denunciaron que el crimen era obra de delincuentes asociados a la mafia policial que había liberado la zona; luego avisaron a los delincuentes que iban a sufrir allanamientos. La concentración conclluyó al grito “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. También participaron varios familiares de la Comisión de Familiares Victimas de la Impunidad.

Por un congreso de trabajadores, por una lucha de conjunto

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