PTS, un balance encubridor de las elecciones en CABA


Por Ana Belinco para Política Obrera.
Una campaña que no alertó a los trabajadores sobre la incapacidad de las elecciones para darle una salida real a la crisis del régimen. La imperiosa necesidad de romper con el parlamentarismo y construir una orientación de poder para la clase obrera.

¿Elección histórica?

En una nota que intenta hacer un balance de la elección y la campaña del FIT-U en CABA (LID 28/10), el PTS comienza diciendo que: "En 2011 y en el rubro a diputados nacionales se obtuvo el 5,59 %, en 2013 el 5,64 %, en 2015 el 5,48 % y en 2017 el 5,79 %. En esta elección Bregman sacó un 6,13 %... siendo la tercera diputada más votada". De manera forzada, y sólo por una diferencia de décimas respecto de elecciones anteriores, el PTS presenta “una elección histórica para la izquierda en CABA”. Lo que debería decir es que la lista que encabezó Bregman terminó marcando el paso en el mismo lugar. Ni qué decir de las categorías a presidente y a Jefe de gobierno, que cayeron un 1% respecto de las PASO. La declinación del voto a Zamora, del 4,3 al 1% del 2017 hasta hoy, no fue canalizada por el FIT-U. Además, y a diferencia de los turnos electorales anteriores, el caudal de votos actuales integra al MST.

El fracaso electoral…del electoralismo

En medio de una crisis mundial y de una Argentina recorrida por una bancarrota económica, política y social con muy pocos antecedentes; con importantes intervenciones obreras –el "Chubutazo"- y ocupaciones de fábrica como Kimberly Clark, Ansabo, Mielcitas, o Ran Bat, la campaña del FIT-U en CABA se focalizó en meter una diputada en el Congreso. Para ello, se apeló a una campaña degradada, que licuó el sujeto político en diferentes identidades fragmentadas - "los trabajadores, las mujeres y la juventud"- levantando sus demandas parciales de modo netamente electoral.
Laizquierdadiario sostiene que "Myriam se ha transformando en una figura indiscutible de la izquierda anticapitalista en la Capital y a nivel nacional". Pero el anticapitalismo es la denuncia de los diferentes agravios que provoca el capital, no la lucha por su expropiación y por un gobierno de trabajadores. Ahora se entiende la absoluta falta de una perspectiva de poder frente a la crisis de régimen que atravesamos.

Pero tampoco es cierto que en la CABA tuvo lugar “una campaña anticapitalista contra el FMI”. En verdad, se voló todavía más bajo. Fueron tras el voto feminista y de la juventud asociando la figura de Bregman a demandas como la legalización del aborto, el ecologismo y la legalización de la marihuana. La campaña careció de un norte estratégico, en medio de una agudización exponencial de la crisis social Pero la campaña feminista y con propósito puramente parlamentario mostró sus límites: por su propia naturaleza –colocar a las reivindicaciones de la mujer por afuera de la lucha de clases- el feminismo es un pasto fértil para la demagogia de las listas electorales de la burguesía. En efecto: no faltaron las feministas en las boletas del Frente de Todos, asociando su cosecha a la fórmula FF. La campaña de Bregman pagó el precio de la disolución política, pero sin recibir a cambio los resultados electorales buscados. Como todo el FIT-U, el electoralismo fracasó en su terreno, el de los votos obtenidos.

Luego de las PASO, ese rumbo se agudizó, con una campaña personalista por "35.000 votos para que Myriam sea diputada". De la campaña de género, se pasó a la campaña autoreferencial. La izquierda no pedía el voto en nombre de una estrategia, sino para “colocarse” adentro de la institución parlamentaria (“tiene que estar”). Un spot oficial presentaba a Bregman pidiendo por los votos que faltaban, al lado de un escritorio donde se exhiben una hoja blanca y una tijera. Y luego, un cartel apuntando la cantidad de cortes de boleta necesarios para que pueda legislar leyes en favor de "los trabajadores, las mujeres y la juventud". Una cosa es el corte de boleta espontáneo, que algunos llevan adelante como primera aproximación al voto de izquierda. Otra cosa es promoverlo explícitamente, resignando el voto por boleta completa en favor del nacionalismo burgués peronista/kirchnerista.

La fracción oficial del PO ha salido a pasarle factura al PTS porque “la campaña que encabezó Myriam Bregman adoptó un carácter marcadamente parcial, al buscar un corte de boleta en virtud de la lucha por el aborto legal” (PO 28/10). Es el reproche del diario del lunes, luego del fracaso electoral. Hasta el domingo 27 el aparato del PO se ´pegó´ a Bregman, acompañando sin reservas la campaña parlamentarista desenfrenada.


El infierno son los otros

La nota del PTS vuelve a echar mano del argumento de la polarización, que no explica nada. Todo lo que se va, se va a algún lado. Luego, le echan la culpa a Zamora y al Nuevo MAS, de un lado, y a derechistas y antiabortistas, del otro. El denominador común de estos argumentos es tirar la pelota afuera respecto de la responsabilidad política del FIT-U. EL FIT-U no desenmascaró el rol distraccionista del proceso electoral, que buscó tapar la hecatombe capitalista. Mucho menos buscó preparar a la clase obrera para que se postule como salida en el contexto de una crisis del régimen.
La marcha de la crisis capitalista reduce sustancialmente el lugar del parlamento como árbitro de la lucha de clases –la izquierda que se refugia en él como norte marcha contra los acontecimientos, y la elección de CABA ha sido un ejemplo de ello.

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