Clarin insiste con la penalización de Pablo Viñas

En defensa de las ocupaciones y el derecho de huelga, absolución del secretario general de la comisión interna de AGR.

Por Diego Rojas para Política Obrera.

Luego de que Pablo Viñas fuera sobreseído en la causa penal iniciada por la patronal del Grupo Clarín, que lo acusa de haber impedido la circulación del diario, los abogados de Héctor Magnetto apelaron y el tribunal oral a cargo del proceso lo elevó a la Cámara de Casación, máxima instancia de apelación en la justicia penal, que dio trámite a la apelación sobre la que ahora deberá resolver y en la que esta semana se hicieron las presentaciones de la defensa.

La Sala 5 de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal había absuelto a Viñas entendiendo que en “la tensión” entre el derecho de expresión mediante una huelga o protesta por un lado y “la libertad de prensa” y el derecho de propiedad por el otro: “la actividad atribuida debe considerarse justificada por el referido derecho de protesta”. Contra este fallo se alzó Clarín, fallo que concuerda con la absolución que obtuvieran en el pasado el dirigente de Prensa Rubén Schofrin acusado por Perfil, y antes, otros delegados de AGR también denunciados penalmente por el Grupo Clarín. De este modo el pulpo mediático pretende penalizar el derecho de huelga de los trabajadores de medios, y represaliar a los obreros que se atrevieron a ocupar su planta.

A Viñas se lo acusa por haber convocado a un abrazo a la planta impresora del diario que contó con el apoyo de miles de trabajadores, activistas, sindicatos e internas, conquistando la solidaridad de los propios camioneros y su representación gremial que rechazaron salir a realizar el reparto mientras la manifestación rodeara la planta. Aquel domingo finalmente el diario no llegó a la mayoría del país, repartiéndose muy tardíamente en algunos pocos puntos de CABA y GBA.

 Por el “delito” de convocar esta manifestación el dirigente grafico fue procesado en primera instancia, mediante una causa con testigos plantados, y embargado por cinco millones de pesos, una cifra escandalosa aplicada a un luchador obrero, que dejaría a Viñas inhibido económicamente de por vida. El propio procesamiento y los embargos habilitados por la justicia contra Viñas y sus compañeros, resultan una represalia en sí misma. Se debe recordar que Viñas estaba al frente del cuerpo de delegados y de los obreros de AGR-Clarín que, ante el anuncio de cierre de la gráfica por decisión del grupo, habría de ser ocupada por los trabajadores en una medida que constituiría la primera ocupación de fábrica bajo el gobierno de Macri.

En otra causa iniciada a partir de la denuncia de una tercerizada del grupo Clarín, que tramitó ante el Tribunal Oral en lo criminal Nº5, se procesó a 4 trabajadores y se acusó a cerca de 30 , en un juicio amañado que tuvo como único testigo al Gerente de RRHH de AGR-Clarín que envió los 350 telegramas de despidos, allí se imputó a los trabajadores por haber luchado por la solidaridad de todo el gremio con la lucha de AGR-Clarín, finalmente los compañeros optaron por la probation de modo de sacarse la losa de un proceso penal que juega de por si como una condena. En el caso de Viñas los testigos son un empleado de RRHH de Clarín y el encargado de seguridad. Una vez más, la justicia acepta las condiciones que los patrones le imponen a la hora de judicializar la protesta laboral.
La lucha de AGR-Clarín, con gran organización obrera protagonizó movilizaciones inéditas, a pesar del bloqueo mediático se popularizó en todo el país y sus operarios llegaron a publicar con la gráfica ocupada un ejemplar de “VIVA las luchas obreras”, una revista basada en la publicación dominical del diario Clarín.

Por una acción huelguística, acusan a Viñas de obstaculizar la libertad de prensa cuando Magnetto y el directorio de Clarín se ocuparon de motorizar los mecanismos más perversos de censura para ocultar la lucha que se desarrollaba en el barrio de Pompeya y en distintos lugares de la ciudad, a tal punto de que el noticiero del 13 tapó con placas sus ventanales a la autopista 25 de Mayo para impedir que las imágenes de la movilización sobre la autopista llegaran a los televidentes. El Grupo Clarín, que maneja más del 50 por ciento de los medios del país, acusa a un obrero de impedir la libertad de prensa. Un acto desembozado de impostura.

Esa gran lucha, que preanunció una perspectiva de intervención obrera ante la crisis y los despidos, es hoy cuestionada por Clarín en los estrados judiciales y actúa como una “amenaza” frente a las luchas en curso que han tomado la forma de ocupaciones de fábrica y establecimientos de trabajo. Por esa misma razón, lograr la absolución de Viñas constituye una medida de primera orden para la clase. La insistencia de Clarín en buscar la condena de los obreros demuestra la saña de una patronal que conoció por primera vez una ocupación de fábrica en sus propias barbas, pero por sobre todas las cosas se trata de la amenaza efectiva sobre las ocupaciones de fábrica y en particular contra las acciones huelguísticas en las empresas de medios, que pretende ser tachadas de acciones “contra la libertad de prensa”: es una medida llevada adelante por Magnetto y el Grupo Clarín, pero que interesa especialmente a toda la clase de los empresarios, y en particular a los de medios.

“La saña que ha demostrado el Grupo al impulsar el proceso en mi contra y contra varios compañeros apelando en todas las instancias, inventado pruebas y plantando testigos, demuestran cómo las patronales consideran como problema estratégico a las ocupaciones de fábrica -dice Pablo Viñas-. Por eso tenemos que responder. Los trabajadores también somos conscientes de la importancia de las ocupaciones de fábrica, de las que AGR fue pionera entre tantas que hay hoy. Por eso mismo apelaremos a la más amplia solidaridad obrera para lograr la absolución y la defensa del derecho de huelga”.

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