Una vulgar operación de ocultamiento

Por Marcelo Ramal para Política Obrera.

En un texto anterior, dijimos que la Carta que los partidos del FIT-U le enviaron para su firma a diferentes organizaciones trotskistas del mundo es “mucho más que (la solicitud de) un apoyo internacional” (Política Obrera, 29/9). Por parte de la fracción oficialista del Partido Obrero, que todavía dice reivindicar a la CRCI y a su manifiesto fundacional de 2004, ha sido una gran operación de disimulo de divergencias de programa. El desarrollo de un largo documento con caracterizaciones de todo tipo, sin que haya mediado un debate previo y una delimitación entre los diferentes redactores, dio lugar a un acuerdo político sin principios.
 

Pablo Giachello, del grupo oficialista del PO, aprovecha un texto donde pretende contestarnos, para mostrar que “siguen existiendo diferencias” al interior de los partidos y corrientes internacionales del FIT-U. En una reacción de pánico, Giachello les pasa todo tipo de factura a los aliados en el FIT-U, para evitar que el acuerdo sin principios se interprete como el anuncio de una próxima fusión de los aparatos. Por caso, recuerda, ex post, “la oportuna disolución política del MST en Syriza y su actual franeleo con los demócratas socialistas norteamericanos”; “la integración de IS al armado centroizquierdista del FA de Perú, o el seguidismo del PTS al PSOL de Brasil”. O sea que admite, sin escrúpulos ni vergüenza, que la ´carta de apoyo internacional´ es una gran operación de encubrimiento y blanqueo a un conjunto de corrientes centristas, en las que se mimetiza y disuelve el aparato del PO. La inmoralidad política del redactor se adivina en otro ´detalle´: atribuye las capitulaciones mencionadas (Syriza, Psol, etc) a “las políticas que sus partidos hermanos (sic) aplican en el mundo”. Con una sintaxis lamentable insinúa una distinción de familia -PTS, IS o MST argentinos – en el FIT-U. Esto es curioso porque estos partidos son los ‘padres’ y las ‘madres’ de aquellos partidos reconvertidos en ‘hermanos’.

Como suele ocurrir con el oficialismo, abusa de la caracterización del FIT-U como una “excepcionalidad política”. El hallazgo de ‘excepciones’ es un clásico de los grupos centristas que buscan justificar su deriva oportunista. El Partido Obrero, lejos de valerse de este recurso, había caracterizado su participación en el FIT como “oportunista” (Altamira, 2011), en el entendimiento, precisamente, de que una coalición, por definición circunstancial, no se organiza en torno a un programa de conjunto. El haber constituido un polo o un campo político independiente de los partidos capitalistas, que se circunscribe, además, al plano electoral, no representa todavía un desarrollo político revolucionario. En contraste con esta posibilidad, lo cual supone una militancia común y un debate político, el oficialismo ha llevado al PO al electoralismo y democratismo – lo ha convertido en centrista. La carta en cuestión es un aspecto de esa adaptación.

Entre el partido de Tendencias…y la tendencia del PO
 

Giachello pontifica a renglón siguiente sobre el partido de tendencias, el PTS y nuestra Tendencia en medio de un fárrago de chicanas, del cual hasta resulta difícil extraer alguna conclusión seria. Finge ignorar que el FIT-U, a partir de la carta internacional, se ha convertido en un partido, más que de “tendencias”, de aparatos, incluido el nacionalismo (Poder Popular). Nos atribuye a nosotros, la Tendencia del Partido Obrero, defender un partido de tendencias. “Nos acusan de querer un ´partido único de tendencias´”, dice Giachello, “cuando fue JA el que elogió ese rumbo en Altamira Responde, y la propia ´fracción´ quiere lo propio en el PO, o sea, ser reconocida como Tendencia”. Todo esto no son más que falsificaciones. Altamira le dijo al PTS que para construir un partido común debía procederse antes a un debate político, y no a una fusión apresurada, en un par de meses, para ir a las elecciones como partido único. En contraste con la respuesta de Altamira, el CC del PO le contestó al PTS con su estilo clásico: una montaña de insultos, y el reclamo de “un acuerdo electoral integral”. Este planteo vino a sustituir, con el argumento del “realismo”, a la consigna Fuera Macri, Constituyente Soberana, Gobierno de Trabajadores.

Organizar una tendencia, en un partido revolucionario, con un documento escrito, no es lo mismo que un partido de tendencias. Lo primero advierte de una crisis política en el partido, por eso el derecho de tendencia se encuentra establecido en el estatuto. Lo segundo es cristalizar un amontonamiento de partidos, en especial con un propósito electoral. Ese amontonamiento es adonde apunta, en grado de tentativa, la mentada declaración internacional. En cambio, en Altamira Responde, JA señaló que cualquier planteo de unidad debía ser precedido y explorado a través de una agenda de discusión. Fue exactamente lo que propuso el Congreso de fundación de la CRCI, en 2004, rechazado por todos y cada uno de los partidos de izquierda.

No pasa nada

El texto internacional no caracteriza a la bancarrota capitalista en sus determinaciones concretas –adscribe a la tesis de la ´crisis orgánica´, o ‘catatónica’, que no va para ningún lado. Esta elucubración no permite admitir un impasse mortal del capitalismo, y va acompañada de una política conservadora y electorera. La caracterización de una crisis mundial sin raíces ni destino, o sea sin perspectiva, obra como letargo, no sólo de las contradicciones económicas explosivas, sino principalmente del modo a través del cual esas contradicciones se manifiestan en el plano de la lucha de clases, las “guerras y revoluciones”.

Giachello se lamenta de la existencia de un “grupo” que “exacerba las divergencias ni siquiera de programa sino de caracterización“. Proyecta sobre los demás su posición de aparato, e ignora que un programa es, en primer lugar, una caracterización histórica, en nuestro caso, de la declinación capitalista y sus implicancias para la acción revolucionaria. Apela a la clásica maniobra de todos los grupos centristas y, en primer lugar, del morenismo, que denominan “acuerdo programático” a un cierto amontonamiento de frases y consignas. La “Carta” del FIT reúne palabras sobre la crisis mundial y sus agravios a las masas, pero elude una caracterización de esa crisis, o, para ser más preciso, la niega. “Ramal –dice Giachello– confunde la bancarrota capitalista con un inmovilismo estratégico´ e ´impasse generalizado´ de la burguesía y sus partidos. Para él, la bancarrota capitalista sería incompatible con el desarrollo de una ofensiva capitalista contra las masas”.

No: es la fracción oficial del PO la que confunde los agravios que toda crisis capitalista descarga sobre las masas, con una supuesta ´iniciativa estratégica´ de la burguesía. Lo que caracteriza a la presente fase de la bancarrota capitalista es, precisamente, el ´inmovilismo estratégico´ y el impasse política de la burguesía mundial. Si algo faltaba para demostrarlo es la insurrección obrera en Ecuador, donde se confirma que “la pérdida de iniciativa estratégica” en América Latina, traslada esa iniciativa, “potencialmente, a la izquierda revolucionaria” (Altamira, Panorama Mundial, En Defensa del Marxismo N°51). Esta polémica con el aparato del PO es ‘game over’. La creciente guerra económica EEUU-China, la desintegración de la UE, la crisis en Medio Oriente, con nuevas guerras y nuevos levantamientos populares (Irak, Egipto), las movilizaciones descomunales en Hong Kong, el fracaso de la derechización de Trump en América Latina, la crisis abierta por el pedido de juicio político a Trump – y, por sobre todo, las tendencias crecientes a una nueva catástrofe financiera; todo esto denuncia el carácter conservador de los planteos del aparato partidario, que pretende justificar su electoralismo en el ‘planchazo’ de las masas.

En el colmo de la deshonestidad intelectual, Giachello defiende el “planchazo” en el subcontinente por la constatación de que Bolsonaro… “ha presentado un presupuesto de ajuste” (¡!). Lo mismo han hecho antes Macri y Lenin Moreno – así les va. Manipula la realidad, para ocultar el impasse político del régimen derechista en Brasil; las huelgas y movilizaciones docentes y educativas; los choques permanentes entre el Ejecutivo y el Congreso; las crisis intestinas en el aparato estatal y los síntomas de un cambio de frente en la gran burguesía, de cara a la parálisis evidente de la tentativa bonapartista en curso. 

La Carta del FIT-U se había “olvidado” de las rebeliones populares de Puerto Rico y Haití; y de la crisis vertebral en Perú. Giachello fue más lejos, `tropezó` con la rebelión y a la huelga general ecuatoriana. La manipulación de la realidad ha llegado muy lejos, concretamente, al mundo entero. El enfoque electorero del aparato del PO y del FIT-U no le ha impedido, sin embargo, un verdadero “desplome” en todas las elecciones que han antecedido a la nacional del próximo 27 de octubre.
Giachello sale al cruce de nuestra crítica de que “el FIT-U dejó en manos del kirchnerismo el liderazgo de la ´oposición al ajuste´ “, ello, por no haber levantado la consigna Fuera Macri. Para responder, nos recuerda…”el papel de colaboración de los K con el macrismo”. Es una respuesta insensata: ¿o debemos esperar a que el kirchnerismo se convierta en revolucionario? Es el aparato del PO el que se negó a disputar al kirchnerismo la lucha para echar a Macri.
 

Pero a renglón siguiente de denostar el planteo de “Fuera Macri”, Giachello nos recuerda que el aparato “también votó esta consigna en el Congreso del PO”. “Si no te gustan estos principios, aquí tengo otros”, nos dice. Es el método del cheque en blanco que caracteriza a todo aparato, que enseguida se convierte en prepotencia. En efecto: mientras blande por todos lados la acusación de “descompuestos” contra la Tendencia del PO, Giachello celebra por Twitter haberle “roto el alma” (sic) a la “secta infeliz” en Salta. Giachello: Claudio Del Plá y Pablo López han pasado del 25% de los votos en la provincia, al 1.8% -y encima en yunta con el PTS. El desplome moral y político de las conclusiones del aparato sobre Salta, supera por lejos al desplome de los votos. El matonismo de “izquierda” es, este sí, una inocultable manifestación de descomposición política.

Ocultamiento

La carta internacional del FIT ha sido una operación de ocultamiento. Ahora, la ´réplica´ de Giachello intenta ocultar otra crisis: la que ha instalado esta carta entre los partidos integrantes de la CRCI. La responsabilidad le cabe por completo al aparato oficial del PO. Es indudable que un texto de este alcance, y que compromete posiciones fundacionales de nuestra corriente, debió ser sometido a consulta previa entre los partidos de la CRCI. Hasta donde sabemos, el PO obró al revés: primero acordó con los morenistas de Argentina, después salió a buscar las firmas de las organizaciones de la CRCI. Las consecuencias están a la vista, pues sólo un partido (el DIP) ha firmado la declaración, ¡pero sin hacer ostentación de ello en su prensa! La pretensión de tender un manto de disimulo, no ya sobre las divergencias con la UIT o el FT, sino al interior de la propia CRCI, ha fracasado. Es muy claro, a esta altura, que la crisis del PO cruza al conjunto de la izquierda revolucionaria, y tiene un alcance internacional.

Reclamamos un debate serio sobre las perspectivas revolucionarias y la situación mundial, y sobre el método y significado del centralismo democrático, como método de educación política y acción revolucionaria. Ello plantea el reconocimiento nacional e internacional de la Tendencia del Partido Obrero.

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