Mendoza: Otro retroceso, ningún balance.


Por Emiliano Fabris para Política Obrera.

Luego de las elecciones provinciales del 29 de septiembre, el FIT-U ha tenido un nuevo desplome, considerando la anterior caída en las elecciones nacionales de las PASO de agosto a 45.500 votos respecto de los 90.000 que había alcanzado en las PASO de 2015. En este caso, los 36.664 votos en la provincia significan un enorme retroceso en relación a los 121.869 de las legislativas de 2017 y los 109.104 de las elecciones a gobernador de 2015 sin poder renovar en este caso los legisladores que tenía el FIT. La caída es más acentuada considerando el pico de votación del FIT en el año 2013 cuando obtuvo 143.381 votos (14%).

Este proceso ha sido debidamente ocultado tanto en el portal La Izquierda Diario que dice que “el Frente de Izquierda se ubica prácticamente en los mismos porcentajes obtenidos hace poco más de 3 meses”, mientras que Prensa Obrera señala que “el FIT cosechó un registro electoral levemente menor a las paso provinciales”. El afán de ocultamiento de ambos aparatos bordea el bochorno. El PTS como el oficialismo del PO cuestionan el señalamiento comparativo de estos números como “ataques” - una típica respuesta ‘conservadora’, de aparato. De esta forma se ha pasado del batacazo de la izquierda en 2013 a una “elección conservadora” en 2019 que sepultó a la izquierda en el plano electoral, en la provincia del actual candidato a presidente del FIT U.

Ambas fracciones han presentado una conclusión similar: “se impuso una polarización por derecha”. Chocolate por la noticia: ellos ganan, nosotros perdemos, pero ocultamos que hayamos perdido.

Como hemos señalado en otro artículo, el análisis por parte de la izquierda no debe autojustificarse en la polarización, porque esto es sólo una redundancia (“hemos sacado casi nada, porque los demás sacaron mucho”). Debe explicar por qué la polarización ha carcomido enteramente la base electoral del FIT. Para el PTS hubo una “elección conservadora”, de modo que el votante revolucionario de 2013 se convirtió en derechista. Los aparatos temen como a la peste que se les adjudique responsabilidades, sólo reclaman que les festejen ‘victorias’.

Según un balance reciente del oficialismo del PO, “el FIT significa un punto de referencia independiente de los trabajadores y la izquierda, pero contiene en su interior tendencias claramente diferenciadas. El Frente de Izquierda enfrentó el proceso electoral con dos estrategias. El PTS, que ocupó las candidaturas centrales, se concentró, estrictamente, en el desarrollo de publicidad electoral para preservar el espacio electoral del FIT. El PO buscó romper la tregua, modificado la situación política mediante la intervención de los trabajadores y que esto tuviera su expresión en las urnas”. Falso, la postura publicitaria es común a todos en la ‘casa de papel´.

El autor de las líneas precedentes miente sin sonrojarse, toda vez que el oficialismo del PO desarrolla esa misma ‘publicidad electoral’ en las elecciones nacionales, con más pasión que el PTS.

El autor tampoco define si esta supuesta confrontación de orientaciones explica el retroceso electoral del FIT. Lo cierto es que acaban de suscribir un documento estratégico internacional, para solicitar apoyos en el exterior, en el que coinciden, para mal, punto por punto. Por otro lado, esta ‘diferenciación’ mentirosa ya fue largamente usada como pretexto – un aparato le echa la culpa al otro. El balance del PO sobre las PASO 2015, publicado en EDM Nº45, de Rafael Santos, denuncia la campaña del PTS como “marquetinera y democratizante”, y critica en el apartado de Mendoza que el eje de campaña del PTS haya sido “sigamos haciendo historia” (slogan que también fue utilizado en las PASO 2019) en una referencia al número de votos que obtuvo el PTS. Ahora se niegan a reconocer, sin embargo, que esa “historia” han dejado de “hacerla”.

Tener divergencias políticas no supone una parálisis (algo que aún no entienden los expertos en expulsiones sumarias y cambios de cerradura) en tanto y en cuanto se organice el debate en el marco de una acción unificada. En ese mismo artículo de Santos existe una feroz crítica a la usurpación por parte del PTS de los bloques conquistados tanto en el Congreso Nacional como en las legislaturas, incluyendo Mendoza. De nuevo, una conclusión auto justificatoria de aparato, lleva a una pelea mentirosa entre aparatos, que se alimentan de una misma posición política.

Esta pelea de aparatos los ha llevado a dividirse frente a una campaña persecutoria contra Raquel Blas (dirigente de ATE) y recientemente en la lucha docente de Mendoza. Pero es una realidad en todo el país. Al ocultamiento de la realidad, le sigue la pusilanimidad.

Finalmente, las fuerzas que actualmente dirigen el FIT-U han rechazado reiteradamente una campaña política de la izquierda revolucionaria con planteos de poder resueltos contra el gobierno de turno, al punto que han sido los únicos que quedaron afuera del reclamo unánime de Fuera Macri, o incluso de plantear que “termine su mandato”.

Retroceder tiene salida, ocultar no.

Comentarios