La 'evolución política' de la UJS.

LA "EVOLUCIÓN POLÍTICA" DE LA UJS
Por Fede Fernández para Política Obrera.

En un texto de Juan Winograd, que oficia como respuesta a nuestra “Carta abierta a la UJS y los luchadores”, se pretende disimular la crisis del aparato que ha secuestrado al Partido Obrero y el retroceso de la izquierda, todo bajo un manto de ´polémicas´ y debates sin relación alguna entre sí. El oficialismo de la UJS no puede ofrecer una caracterización integral de la “situación concreta” que vive ella misma, atravesada por decenas de expulsiones sumarias, el completo abandono del programa del partido y un retroceso político y partidario sin precedentes.

Los ataques hacia los compañeros de la Tendencia son simplemente la expresión de un grupo que, por un lado, se encuentra en desbande y, por el otro, se abroquela como una camarilla de intrigantes. El señalamiento de que nuestra reivindicación de las bases constitutivas de la UJS sería, según JW, una “involución política”, prefigura una ´evolución´ diseñada para suplantar la estrategia histórica del Partido Obrero por una orientación autorreferencial y electoralista, en un completo seguidismo al FIT-U. Frente a nuestra convocatoria a una rebelión de la UJS (que ya se encuentra en alto desarrollo) contra el aparato, Winograd se candidatea como soldado del ´orden´. Sus llamados a “debatir puertas adentro” y su invocación a la ´disciplina´ significan un vano intento de silenciar la denuncia de todas las acciones de liquidación política que ejecuta la dirección de la UJS, que el propio Juan integra. La expulsión pública de la Tendencia en 24 horas, a fines de julio pasado, en una acción sumaria por parte de dos o tres mandamases del CEN, destruye cualquier pretensión de voluntad o deseo de cualquier tipo de debate. Esto ya había quedado claro en la monopolización de los plenarios pre-26 Congreso por parte de la camarilla.

Distracciones

Mientras exige ´pruebas´ -siendo juez y parte- Juan se ocupa de falsificar brutalmente las distintas polémicas. Lo que hace es un fraude bien conocido en la izquierda: cambiar de lugar el arco todo el tiempo. Primero, no se pronuncia por el reconocimiento de la Tendencia, como condición para discutir en forma clara; tampoco abre el pico por las expulsiones. Para escamotear el hundimiento de la UJS y la responsabilidad política y organizativa del aparato y de él mismo en ese hundimiento, entra a disparar sobre los temas más diversos, sin que ello involucre a la tendencia oficialista en los desatinos que escribe. No intenta abrir un debate sino producir una aparateada discursiva.
Al no ofrecer un balance de conjunto de las divergencias política, la función de su texto no es aclarar nada sino más bien confundir y por sobre todo encubrir. No hace referencia, por ejemplo, a la tonelada de basura que desparramó el aparato en las facultades, haciendo primar sus intereses intrigantes sobre la necesidad de la lucha política contra la derecha universitaria y la delimitación del centrismo democratizante de la izquierda. Encubre, además, su alianza de aparato con los K y los proto K. En la UJS se ha desarrollado un aparato de rentados de número sin igual, al que los problemas políticos les importan un bledo. Este es el cuadro liquidacionista que Winograd busca encubrir disparando tesis ‘ideológicas’ en todas las direcciones.

Cuba y otras yerbas

Sobre el debate del carácter de la revolución cubana, iniciado en un campamento de la UJS, distorsiona todas las posiciones. Altamira señaló en ese curso, filmado y difundido por la dirección del partido, la ausencia de una dirección obrera y socialista en la revolución, lo que nadie discute en todo el planeta.

El morenismo, al que JW cita sin haberse informado sobre sus posiciones políticas, desarrolló la tesis de que cualquier clase social oprimida (campesinado, pequeña burguesía) tenía la posibilidad de desarrollar una revolución socialista, lo cual es una contradicción en términos, porque ni una ni otra clase concentra en forma antagónica el desarrollo del capital y su tendencia a la disolución, como tampoco el socialismo se reduce a la estatización más o menos radical de los medios de producción. JW retrocede varios millones de kilómetros de la refutación de la tesis morenista, que hoy reivindican todos sus sucesores sin excepción, por parte de Julio Magri en los años 60. En este punto también el aparato liquida la trayectoria programática del PO. Siguiendo la tradición de Marx, cuando escribió sobre las posibilidades socialistas de la comuna rusa o la potencialidad comunista de una liquidación de la gran propiedad agraria en la guerra civil norteamericana, Altamira condiciona el carácter socialista de la revolución cubana al desarrollo de la revolución proletaria mundial. Winograd no recoge que su deformación de la revolución cubana lo lleva a abandonar la tesis de la dirección obrera como agente histórico de la revolución socialista. La capitulación ante el feminismo, el discursismo ´inclusivo´ y ahora el ecologismo es el remate de una abandono del punto de vista de la lucha de clases y la dictadura del proletariado. Winograd tampoco fija posición sobre la continuidad de Macri, defendida por el aparato en boca de Belliboni. Quizás ni se acuerda de los homenajes que el aparato disparó por las redes a la dirección castrista con motivo de la muerte de Fidel, medio siglo después de que esa dirección abandonara todo tipo de perspectiva revolucionaria.

Por su parte, el párrafo de la “crisis de dirección”, es toda una improvisación. Ninguna política revolucionaria “basta para llevar la clase obrera al poder”, pero eso no suprime el debate sobre la política revolucionaria. Nunca olvidemos que la gran ´evolución´ teórica que ´aportó´ este sector al PO fue la famosa vigencia de la “iniciativa estratégica” de la burguesía como premisa central de esta etapa política. Nos sirvieron un regalo en la mesa y hasta hicieron famoso el artículo de Altamira, “Panorama Mundial”, que previó las rebeliones populares que hoy sorprenden a los incautos y a los charlatanes. Por ahora apenas atinan a responder con “un minuto de silencio”.

Las rebeliones populares en Ecuador y Chile y el destino de los Macri dejaron en ridículo al aparato que se recostó en la iniciativa de la burguesía. Bolsonaro marcha en la misma dirección. Que a Juan le sorprenda la asociación que desarrollamos entre la crisis del PO con la crisis de dirección es porque confiesa bajarle el precio a nuestro partido. Su ´tesis´ exuda derrotismo: “habría que citar, repite, el dominio de la burocracia sindical sobre el movimiento obrero y el hecho, nada menor, de que el 97% de los trabajadores acaban de votar en las elecciones por partidos capitalistas”. La conclusión que se desprende de esto describe a un desmoralizado. En Chile y en Ecuador también votaron a los capitalistas, pero la rebelión se impuso a los aparatos y se ha abierto un nuevo período en la experiencia de las masas.
 

Dialéctica a marzo: porque la perspectiva del Partido Obrero en la actual crisis capitalista tiene que juzgarse sobre la base de las conclusiones históricas a las que hemos arribado. Los que, bajo esta visión derrotista, pretenden transformar al Partido Obrero en una cooperativa electoral de izquierda tiran por la borda 50 años de implacable delimitación de nuestra corriente con el conjunto de la izquierda democratizante. La oleada de expulsiones en el PO es la expresión más cruda de la descomposición que recorre a la izquierda mundial, que ha renunciado, mucho antes que el aparato del PO y con resultados tan malos como los que ahora produce este aparato, a la misión histórica de desarrollar el programa y la organización que plasme la iniciativa estratégica de la clase obrera contra el capital, en una época de guerras y revoluciones.

Universidad

Los campeones de la ´evidencia´ no pueden, de todas formas, ver lo que tienen delante de sus ojos: la pérdida de la FUBA luego de 18 años de conducción ininterrumpida ¡Winograd no la menciona, no habla de lo que le compete, en definitiva equiva su responsabilidad como la del resto de sus cómplices! No es capaz, siquiera, de mencionar la última etapa marcada por la alianza con La Cámpora. ¿Estos son los que nos exigen un “balance de la situación concreta”?

Es que el Congreso Extraordinario de la FUBA fue simplemente el punto más alto de una sumisión política sin precedentes de la UJS hacia el nacionalismo, y esto en medio de una negativa al Fuera Macri para ‘no hacerle el juego al kirchnerismo’. Winograd encontró la forma de hacer oficialismo por partida doble: macrismo a nivel del gobierno nacional, kirchnerismo al del gobierno universitario. El ´empate´ con los K, entre las secretarías de la Junta Ejecutiva, fue usado para forjar una tregua permanente. No hubo una sola disputa organizada por la dirección de la UJS contra la co-conducción kirchnerista de la federación.
 

Ese Congreso Extraordinario fue, como confiesa Juan, la cristalización del lugar subordinado en el que gratuitamente colocaron a la UJS. La ´estrategia´ de mostrar “una vidriera” de diferencias con los K fue presentada en formato electoral. A la Federación en realidad le cabe, como principal responsabilidad, convocar al movimiento estudiantil a desarrollar una lucha por sus reivindicaciones. Las diferencias políticas tienen que justificarse en función de las tareas del movimiento; el aparato, por el contrario, la centró en la disputa de bancas del FIT. La conquista de bancas no sirvió de atracción del activismo y los luchadores, mucho menos despertaron lucha alguna.

Los defensores del ´discurso´, en realidad, jamás polemizaban en ninguna reunión con los métodos y la política de los K, ni siquiera cuando ese espacio político fraguó, junto a Nuevo Espacio, las elecciones de Medicina. En la última reunión de la Junta Ejecutiva solo la Tendencia del Partido Obrero planteó, -frente a la crisis nacional desatada por las PASO-, la elaboración de un plan de lucha unificado de la FUBA, refrendado en asambleas para superar el impasse del 'empate'. La UJS oficial y La Cámpora coincidieron en contraponer la indicación de que cada centro “haga lo que pueda”: la prioridad eran las elecciones. En ese cuadro es que la izquierda fue completamente desarmada a la pelea por esos centros de estudiantes.

Los que reivindican la “lucha política”, en el mismo texto defienden, al revés, la votación en común con el rectorado de la estafa hacia los docentes ad honorem. El argumento de la “mejora material” es bizarro: la AGD firmó –en mayo– un 16% de ´aumento´ en tres cuotas aduciendo una “victoria histórica” de 1.000 rentas para los ad honorem que hasta hoy no fueron asignadas. El pretexto para firmar una de las paritarias más bajas del país fue el de poder participar de la repartija de esas supuestas rentas, mezclando la discusión salarial con una promesa incierta, además de una polémica metodología de ´reparto´ de las conquistas. Finalmente, en las facultades movilizadas, el número conseguido fue de... 15 rentas, quedando las restantes a discreción de Barbieri. Una provocación del rectorado que acompaño alegremente la UJS oficial. Como también correspondía en la votación de la emergencia alimentaria en el Congreso Nacional, la izquierda tiene la responsabilidad política de desenmascarar las estafas del régimen, no sumarse. Finalmente en este punto llama la atención la caracterización de los estudiantes y la juventud como “esencialmente ideológicos”, transformándolos en individuos que flotan en el aire; esa es la visión del idealismo, no del materialismo histórico. El movimiento estudiantil también está condicionado, en primer lugar, al derrumbe del régimen social capitalista.

La acusación de ´autonomismo´ a compañeros que, en el caso de la facultad de Juan, militaron a su par las elecciones -en medio de ataques y provocaciones hacia la Tendencia-, es un recurso desesperado para seguir confundiendo. Nosotros nos tomamos muy en serio el proceso electoral, tan es así, que tuvimos que armar una lista propia en Veterinaria donde el faccionalismo de la UJS llegó al nivel de proscribirnos luego de habernos expulsado de la suya. No descubrimos nada al afirmar que los centros de estudiantes se manifiestan bajo la forma de un aparato. Lo que señalamos es que la pretensión del rectorado de convertirlos en un tapón del movimiento va a tener que superar la prueba de los hechos.

La victoria en la FUBA de la Franja no fue precedida por ninguna derrota histórica al movimiento estudiantil; al revés, ocurrió en pleno derrumbe del macrismo - fue un derrumbe de la izquierda, en particular de la UJS. La reivindicación de “la gestión” en las elecciones de la UJS 'oficial' en los centros propios no fue un complemento sino que suplantó una estrategia política asociada a la lucha del movimiento. En definitiva, repetimos, la lógica de aparato se adueñó de la UJS siendo los trabajos en los centros de estudiantes y las rentas partidarias un factor de presión material. Los socialistas tenemos que dar conscientemente la pelea política contra todas las presiones en las que régimen social nos pone inmersos. Negarlas, como hace Juan, no sirve para nada.

Omisiones

No podemos dejar de señalar que la respuesta de Winograd hace un recorte arbitrario de la carta, omitiendo puntos enteros a los cuales decide no responder. El que calla otorga. De nuestra crítica a la orientación en secundarios y terciarios no tiene nada para decir. Sería bueno que Winograd “pare la pelota” y se detenga a reflexionar dónde los está llevando su “evolución política”. Estos días, en tándem con la Juventud del PTS, esa dirección de la UJS se ha dedicado a dinamitar todos los reagrupamientos de luchadores en los institutos terciarios de CABA. Se perdió el centro del Normal 1, rompieron la lista del Alicia y en el Joaquín V. González hicieron un papelón yendo y viniendo con una lista de izquierda donde su único propósito era aislar a la Tendencia del Partido Obrero. La ´jugada´ les salió tan mal que tuvieron que retroceder y aceptar nuestro lugar sin poder imponer ninguno de sus atropellos. Otra omisión de JW es la referida a la Juventud del Polo Obrero. No ahondaremos aquí en repeticiones pero que decida obviarse un debate sobre la fragmentación de la juventud es llamativo. La lucha´ ideológica´ a la que la dirección de la UJS busca reducirnos parece estar reservada para los universitarios. Tampoco se recoge el guante en el debate abierto sobre las drogas cuando justo en este punto observamos dos orientaciones: mientras la UJS universitaria publicita la ´expocannabis´, la juventud del Polo se pronuncia contra la destrucción social que causan las mismas.

Mujer

De todas formas, la omisión más importante de todas es la referida al apartado del movimiento de la mujer. Nuestra carta hace una crítica profunda a la política de la UJS durante la "marea verde", de la que no dice una palabra. La necesidad de un balance se hace fundamental cuando venimos de uno de los Encuentros de Mujeres más grandes de los últimos años, en el que el PDT oficial ha decidido abandonar cualquier lucha política. La UJS oficial no asistió, por ejemplo, a los talleres sobre la Universidad en el Encuentro. Fueron las compañeras de la Tendencia del PDT las que garantizaron hacer escuchar las posiciones socialistas en los debates más importantes, destacándose en todos ellos. El oficialismo se dedicó a hacer campaña electoral copiando la orientación (siempre criticada por nosotros) del resto de los partidos del FIT-U. La claudicación frente a la burocracia del PCR y el kirchnerismo se explica por la carencia de una política y un balance. Juan, mientras compara la “lucha ideológica” propia con la librada por Julio Antonio Mella (¡que fundó el Partido Comunista en Cuba!), debería admitir que la insistencia por diputados 100% verdes no hace avanzar un milímetro a la consciencia de este fabuloso movimiento. La fracción oficial del PDT, en cambio, se ubica a la retaguardia del mismo.

La referencia de JW al lenguaje inclusivo vuelve a exponer la adaptación que recorre a la UJS oficialista. Según Winograd "todos sabemos que el cambio del lenguaje no es el cambio de la realidad", pero ni la UJS ni él jamás explicaron eso. Al revés nos llaman “defensores de la RAE”, cuando cumplimos con la tarea marxista de mostrar los límites de una rebeldía lingüística, en el marco de una bancarrota capitalista, rebeliones populares, guerras y tentativas fascistas. La revolución seguirá siendo obrera y socialista en su género femenino.

En realidad, los defensores de la lucha ´ideológica´, no han escrito una línea en discusión con el feminismo sobre estos temas. Es más, muchos en las filas de la UJS, se reivindican a sí mismos feministas. No se trata de lo que nosotros ´sabemos´ sino de cómo lo confrontamos con la realidad, abriendo un debate que nos permita un contraste de posiciones entre las diferentes corrientes que intervienen en la lucha de la mujer. El feminismo es un movimiento pluriclasista y de colaboración de clases; es el acta de nacimiento del frentepopulismo entre los trotskistas que abandonan el método de clase cuando se enfrentan a movimientos, muchas veces de masas, que abonan a direcciones reformistas o conciliadoras

Hay una confusión grosera respecto de que el cambio del lenguaje es un punto de partida para el cambio de la realidad. Se trata, en realidad, de dos planteos contrapuestos: la batalla cultural o la lucha de clases. El feminismo ha insertado conscientemente el debate sobre el lenguaje en oposición a los planteos socialistas. El carácter político de este lenguaje (más el agregado ‘plurinacional’ del movimiento indigenista) se demostró cuando paralizó la preparación del ENM. Que la gente hable como quiera; de hecho un avance enorme ocurrió cuando en las escuelas se admitió el uso del vos y de los argentinismos en la escritura – fue un avance político porque reconcilió la escritura con el habla popular. Nosotros defendemos una lucha política que clarifique que el lenguaje inclusivo no es sustituto para la lucha de clases, y que sí necesitamos un lenguaje y un habla socialista y revolucionaria. Esa tarea depende de la penetración de la IV Internacional en las masas, por medio de la propaganda, la agitación y la organización. Cuando la UJS oficial se refugia en las “presiones del movimiento” para justificar su política, se expone como una banda que va de acá para allá sin ofrecer la menor resistencia.

“Responsabilidad histórica”: la coartada del verdugo

Juan Winograd debería haber tomado otra actitud en el transcurso del debate partidario. Lamentablemente, se puso a la vanguardia de las medidas liquidadoras. Ahora mismo, mientras aparenta reflexionar sobre estas ´polémicas´, JW está encabezando una nueva purga en la UJS de la UBA. En Ciudad Universitaria, donde es el responsable político, se están expulsando compañeros probados durante muchos años en la defensa del programa del Partido Obrero. Winograd es muy consciente del daño que generan estas acciones en las filas del socialismo. En una de las facultades, la FADU, las expulsiones están causando una liquidación de conjunto; no solo hacia los compañeros de la Tendencia, sino a la mayoría del frente que no comparte las sanciones. Después de haberle dedicado tantos años al desarrollo político del PO en Ciudad Universitaria JW se está ocupando personalmente de liquidarlo – grueso favor hacia los partidos de la burguesía y las propias autoridades. Los revolucionarios son probados en los momentos de crisis y en especial cuando ésta afecta a su partido. Juan, en vez de enfrentar las medidas liquidadoras, acepta, por ahora, el camino de la pusilanimidad.

Es claro entonces que el llamado a la “responsabilidad histórica” de no fundar otro partido es un ´bolaceo´. ¿Los compañeros que Juan está echando deberían irse a sus casas? Justamente el pedido de reconocimiento de la actual Tendencia es la última instancia para evitar la liquidación del PO. Reunimos a más de mil militantes - ¡Somos el Partido Obrero! Juan dice que no hay elementos reales que justifiquen esta crisis. ¿Por qué, entonces, promueve las expulsiones sumarias? Cualquier dirección segura de su política usaría la persuasión y el debate asociado a la realidad para saldar las discusiones, resolverlo a través de separaciones confiesa la incapacidad de esta dirección de desarrollar al PO con un planteo revolucionario. La toma del poder y el gobierno de trabajadores son, por definición, acciones colectivas que tendrán que atravesar debates y métodos para resolverlos. Lo que Juan minimiza -las expulsiones de centenares de compañeros- es la expresión de una política sin futuro. La 'evolución' que portarían los actuales miembros de la dirección de la UJS para nuestra organización significa una licuación programática y un retroceso en todas nuestras posiciones. La salida que le proponemos a Juan y a todos los militantes honestos de la UJS es la de reconocer el derecho de sus compañeros a conformar una Tendencia Pública y por lo tanto a retrotraer todas las expulsiones. ´Superar´ el debate sobre la base de una extirpación de la militancia es un método incompatible entre socialistas

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