Feminismo y sindicatos: Para qué usa la 'perspectiva de género' la burocracia sindical.

Por Valu Viglieca Política Obrera.

En los talleres de mujer y trabajo, según las temáticas que redactó la Comisión Organizadora, se puede encontrar cómo va ganando lugar la propuesta de la burocracia de “la perspectiva de género”.
Se trata de superar la ‘ideología’ hombre-mujer. Sin embargo, esto es imposible bajo un régimen guiado por la ideología de la dominación del patrón sobre el obrero u obrera y de una organización familiar que subordina a la mujer y a los niños. Para que el Eros humano se pueda desplegar en toda su diversidad es necesario abolir la explotación social y el carácter ‘privado’ de la unión familiar. La burocracia sindical es una agencia de la burguesía en el movimiento obrero; mal puede ser el agente de una educación superadora la casta que utiliza su posición para reforzar el acoso sexual.

Las comisiones de género en los sindicatos y en las juntas internas toman mayoritariamente la organización de las trabajadoras en comisiones “de género” en función del armado de protocolos contra la violencia machista, cursos de masculinidades para delegados, la corrección de los materiales de difusión para que cumplan con el lenguaje inclusivo. Con lenguajes y protocolos no se supera la violencia contra la mujer en el ámbito privado ni en el ámbito público de la prostitución en masa y el comercio internacional de mujeres
 

Se han olvidado de que al violento que hay que “educar” con los métodos de los trabajadores es al patrón, que oprime y violenta al conjunto de trabajadores y trabajadoras a través de despidos, reducciones de tareas, salarios miserables, precarización, incumplimiento de las leyes de protección a la maternidad, falta de jardines materno-paternales, cuando no directamente acosos y abusos. En el frente social de los promotores de la “perspectiva de género” se encuentran los impulsores de la ‘reforma laboral’.

Las burócratas de la CTA y de la CGT ya van dos 8 de marzo que movilizan juntas, en nombre de la sororidad y el cupo femenino, con la finalidad manifiesta de encubrir su dominación en los sindicatos al servicio de las patronales, y cooptar a un sector femenino a su régimen de dirección. En sus materiales los “progres” de la CTA olvidaron poner la consigna por el derecho al aborto porque no quieren colisionar con el Vaticano ni con FF, sin importarles obturar esa lucha decisiva para las trabajadoras, y sobre todo para las más pobres, desocupadas y precarizadas que se juegan la vida en los abortos clandestinos. Los que van en procesión a Luján evitan cualquier enfrentamiento con el clero. En 2018 hicieron un embudo en la Avenida de Mayo imposibilitando que las columnas de mujeres que salían de la Plaza de Mayo llegaran al Congreso. En 2019 desfinanciaron el sonido del acto porque no acordaban con el contenido del documento decidido por nosotras, que los denunciaba por su pasividad ante el ajuste y los despidos. Son los mismos que le dieron la espalda una y otra vez al movimiento de mujeres que estaba ganando las calles por el aborto legal. Privilegiaron desvergonzadamente sus acuerdos con el Vaticano y con la Iglesia local.

La “perspectiva de género” está incluida en los planes de los gobiernos, de la OEA y hasta del Banco Mundial. Es una nueva apuesta para financiar proyectos que incrementen la deuda externa de los países empobrecidos. Son los mismos que promueven los planes de control de la natalidad. Los “protocolos contra la violencia” que funcionan en las áreas del Estado nunca se ocupan de la violencia laboral de jefes y funcionarios ni de la que ejercen las fuerzas de seguridad contra las trabajadoras en conflicto. Solo les interesan los malos tratos que puede haber entre trabajadoras y trabajadores. Por eso son bien vistos por las patronales, porque tienden a dividirnos y a confundir quiénes son los que nos oprimen. Hay protocolo de género y lenguaje inclusivo hasta en sindicatos que llevan en sus listas a las patotas que desalojan a las trabajadoras en conflicto. Por ejemplo, a las que defendieron el Indec durante una década. O a las docentes.
 

En nombre de la sororidad las sindicalistas feministas rechazan la estrategia de lucha que se basa en la unidad de los trabajadore/as. Nosotras pensamos que nuestras reivindicaciones las obtendremos luchando junto a nuestros compañeros. Las mujeres socialistas queremos organizaciones sindicales que defiendan los derechos de las trabajadoras en términos clasistas. Consideramos que nuestras causas marchan juntas, y que debemos golpear juntos a los patrones y al Estado.

Los prejuicios machistas que existen entre los trabajadores deben ser discutidos en la perspectiva de la unidad de los explotados. Si un trabajador ejerce violencia contra alguna de nosotras, es nuestra propia organización -política o sindical- la que debe actuar. No estamos de acuerdo en involucrar a la patronal ni a los funcionarios, no buscamos el despido, no aceptamos sanciones que comprometan el salario o la familia de nadie.

Para nosotras, luchar por las mujeres en el ámbito del trabajo es luchar por igual trabajo igual salario, contra la precarización, contra el acoso laboral, por las reivindicaciones sentidas cotidianamente por las trabajadoras. Exigimos jardines y lactarios donde nuestros hijos estén protegidos.

También denunciamos que el pago del presentismo no es ningún logro sino una política contra las mujeres, que burla las licencias por cuidado por familiar enfermo y derechos adquiridos como las salidas para presenciar los actos escolares de nuestros hijos, y todas aquellas actividades que QUEREMOS hacer pero no podemos porque nos bajan el salario.

En Knorr, una fábrica con 300 trabajadores, de los cuales solo 30 son mujeres, los compañeros de la comisión interna junto a la comisión de mujeres le arrancaron a la patronal un franco compensatorio extra por el 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora. Cuando la Comisión de mujeres dejó de reunirse regularmente la patronal vio la oportunidad de retirar la conquista. Votaron en asambleas adherir al paro internacional de mujeres portando imágenes y carteles exigiendo justicia para Lucía. Es la misma fábrica que acaba de arrancar un bono de 20 mil pesos a cuenta de la devaluación del 12 de agosto último.

Lo que va a lograr la conquista de todas las reivindicaciones de las trabajadoras es la comprensión de los varones de nuestra clase de que son las reivindicaciones de ambos: es el clasismo y no una perspectiva de género que ignora el régimen social y político de explotación y opresión.

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