El acto del FIT-U y la crisis de la izquierda. Del Luna Park y Atlanta a la 9 de Julio

Por El Be para Política Obrera

El acto electoral realizado el sábado en la avenida 9 de Julio por las fuerzas que integran el FIT-U volvió a poner en evidencia la orientación autoproclamatoria y electoral de la izquierda en medio de la presente crisis. El acto tuvo dos objetivos claros: hacia afuera, fue un acto más de campaña electoral para ganar algún lugar en los medios. Hacia adentro tuvo la intención de disimular la crisis de las fuerzas del FIT-U y la merma de las filas militantes en el PO a raíz de la expulsión de ya más de 1.100 compañeros. Ambos objetivos se combinan con un tercero, más a largo plazo: por sus intervenciones y por los balances posteriores de los partidos del FIT-U, el acto significó objetivamente un paso más en la estrategia de unificación de las fuerzas en un partido único.

Abandono del catastrofismo

Las intervenciones del acto llamaron la atención por su homogeneidad política y por ausencia de una caracterización de la crisis. Esta homogeneidad, claro está, se logró a costa del abandono del PO oficialista de las posiciones históricas que fueron catalogadas por nuestros adversarios como "catastrofistas". El catastrofismo, término que adoptamos con mucho gusto en su momento, estuvo ausente en la totalidad de las intervenciones del acto. Todos los oradores coincidieron en que "Macri ya fue" y en tratar de delimitarse de FF como alternativa. Pero estuvo ausente un balance de la intervención de la izquierda en la crisis que produjo ese "Macri ya fue", del alcance que tiene la crisis y de las tareas actuales que se desprenden de ella. Las conclusiones de los oradores fueron unánimes en otro sentido y Página/12 captó en su cobertura la esencia del acto cuando tituló a su artículo "Más izquierda en el país y en el Congreso”, parafraseando los ‘spots’ de campaña. Es decir, la versión moderna y parlamentaria del slogan autoproclamatorio de la vieja izquierda democratizante; el tristemente célebre "hagamos grande al MAS". Todas las intervenciones concluyeron que la tarea de la etapa es meter más diputados en el Congreso. Pero el objetivo de "más izquierda en el Congreso" choca de frente con el brutal retroceso que viene sufriendo el FIT-U en todo el país, hecho que nadie se atrevió a mencionar en todo el acto. Los campeones de la subjetividad de las masas de pronto se olvidaron de balancear el estado actual de esa subjetividad en relación al FIT-U. Las masas fueron testigo incluso, al día siguiente del acto, del lamentable espectáculo de ver a toda la dirigencia oficial del PO en las redes festejando el 1,75% de Pablo López en Salta como una “victoria categórica”. A pesar del desarrollo de una crisis imparable y del hundimiento del FIT-U, los portavoces de la izquierda no quitan la vista ni por un segundo de su propio ombligo.

Las caracterizaciones sobre la unidad de las centrales sindicales tuvieron la misma tesitura. Los oradores coincidieron en que se trataba de una unidad para someter a los trabajadores al pacto social. Pero quienes hablaban de la capacidad de contención de los aparatos no dieron siquiera una pista de por qué estos aparatos se ven forzados proclamar la unidad sindical en medio del paro aeronáutico, de la huelga de Chubut, del conflicto en Kimberly-Clark, por nombrar sólo algunas luchas. La tentativa de unificación tiene además un carácter explosivo, que deberá atravesar las pujas de las burocracias y la reserva de lucha de los trabajadores. Y es que la capacidad de contención de los aparatos se ve socavada constantemente por la crisis en curso. Los mismos trabajadores que votaron a Arcioni entraron en contradicción con el gobierno pocos meses después. No se puede confundir la captación de votos con una actitud sumisa de los trabajadores frente a los golpes de crisis. Toda esta caracterización "catastrofista" estuvo ausente en el acto. Los oradores, sin embargo, se limitaron a denunciar la proclamación unificadora de las burocracias como una maniobra contra los trabajadores. A pesar de esta denuncia, Mónica Schlotthauer le reclamó a todas las dirigencias sindicales un plan de lucha. Difícilmente un trabajador que hubo de asistir al acto haya podido sacar algo en claro de todo esto.

El cierre del acto, con Del Caño, fue la expresión más extrema de la orientación política a la que están llevando al FIT-U. Su caracterización de la etapa no pasó por destacar la aguda contradicción del capitalismo que puso a todo el régimen político al borde de la quiebra, sino que, por el contrario, señaló que los capitalistas fueron “los grandes ganadores de esta crisis”. Es decir que, lejos de un escenario catastrófico del capitalismo, tenemos en realidad una eficaz iniciativa estratégica de la burguesía para lograr ganancias fabulosas. El candidato a presidente del FIT-U cerró su intervención con un llamado a “basta de gobiernos para los ricos”. Chau, ‘capitalistas’.

El FIT-U y “las luchas”

El objetivo del FIT-U sería lograr más bancadas, aunque aclaran que es para reforzar las luchas que se vienen. Pero la bancada del FIT-U, a excepción de IS que se abstuvo, votó la ley de emergencia alimentaria, que es justamente la ley de contención de las luchas. También se impone la pregunta de cómo va a reforzar las luchas una fuerza política que caracteriza por un "planchazo" de las mismas y usó esa caracterización para rechazar una campaña política por el Fuera Macri y convocar una Asamblea Constituyente que revoque los poderes del Estado. A su vez, esa bancada que pretende reforzar las luchas rechaza el planteo de la huelga general, a contramano de lo que están reclamando los papeleros de Kimberly-Clark o los docentes de Chubut a sus gremios.

Romina Del Pla destacó que el acto tiene un hilo de continuidad con el acampe de las organizaciones de desocupados frente a Desarrollo Social de hace algunas semanas y con el plenario y la movilización del Plenario Sindical Combativo. Es exactamente lo que pusimos de manifiesto hace tiempo cuando caracterizamos que el Polo Obrero proclamaba en forma reiterada su deseo de que Macri gobierne hasta diciembre, y que las movilizaciones del PSC marcaban el paso en el mismo lugar. El “sindicalismo del FIT-U” está al servicio de la política electoral de los partidos del Frente de Izquierda - Unidad. El acto electoral de la izquierda fue, efectivamente, el objetivo final de la política de sus partidos en el campo sindical y en el movimiento de desocupados.
 
Homogeneidad

El acto contó con todos los colores y matices imaginables, que, lejos de delimitar posiciones, formaron una ensalada política y programática. Hubo oradores que usaron el lenguaje inclusivo y otros que usaron el de la RAE, hubo ecología y “ecosocialismo”, hubo denuncias a la burocracia sindical y hubo llamado a esa burocracia a un plan de lucha, etc. Esta amplia diversidad no significó un contraste entre sus partidos, sino que por el contrario reveló su homogeneidad, ya que todas las posiciones y programas son bienvenidos sin que nadie los ponga en tela de juicio. Quien más apostó a desarrollar esta orientación fue la candidata del MST, Celeste Fierro, que llamó a los partidos del FIT-U a “dar más pasos en la unidad”, no sólo el terreno electoral sino en todos los terrenos. Llamó a “encontrar formas democráticas de dirimir las diferencias” y para “procesar los matices”, con el objetivo de formar un polo de intervención “en el país, en la región y en el mundo”. Aunque el guante no fue recogido por el resto de los oradores del acto, ninguno tampoco se atrevió a delimitarse de esta posición. La tendencia a formar un partido amalgamado, sin debate ni principios, ya fue advertido por nosotros en un artículo que señalaba que la declaración internacional del FIT-U sólo podía tener ese objetivo.
No sólo los oradores del acto intentaron evitar cualquier mención a una delimitación de posiciones entre los partidos que integran el FIT-U, sino que en los balances del acto que hicieron todos los partidos repitieron ese accionar. Esta metodología contrasta fuertemente con el acto que realizó el FIT en el estadio de Atlanta a fines de 2016, en donde fuimos a clarificar posiciones de cara a los trabajadores. En el artículo que salió posterior al acto de Atlanta, en la pluma de Marcelo Ramal, se destacó que el acto constituyó “un gran escenario de delimitación de posiciones”, es decir, lo contrario de diluirse en una amalgama de posiciones vacías de contenido y llamados a hacer grande al FIT. En el acto de Atlanta, el PO intervino clarificando las distintas posiciones en el ámbito sindical y en el de la mujer. Incluso fuimos más allá, como lo señalaba aquel artículo de Ramal: “Aunque la denuncia del fascista Trump estuvo presente en otras intervenciones, fue Pitrola quien lo caracterizó como un 'resultado reaccionario de la bancarrota capitalista'; o sea, relacionó la victoria del magnate con un período histórico signado por quiebras, catástrofes sociales y guerras”. Impresiona leer cómo hace algunos pocos años los dirigentes del oficialismo del PO no estaban obnubilados por la “iniciativa estratégica” de la burguesía sino que se guiaban por una caracterización política de la etapa más acorde con la tradición del PO

Conclusión

Para sacar conclusiones merece mencionarse la convocatoria que tuvo el acto en sí mismo. Todos los balances propios de los partidos del FIT-U evitaron dar cifra alguna, siquiera aproximada, de la cantidad de asistentes al acto, lo cual es altamente llamativo. El nivel de convocatoria es importante por una cuestión esencial: los aparatos se nutren del autobombo. La insistencia en el “multitudinario” acto del FIT-U, en sintonía con el “categórico” triunfo del oficialismo en Salta (1,75%), representa un elemento autorreferencial en la búsqueda infructuosa de blindar a la militancia frente a la deriva política del FIT-U, a su desplome electoral, la pérdida de posiciones (FUBA) y a la merma de sus filas militantes. La convocatoria no sólo fue mucho menor a la reunida en el estadio de Atlanta hace poco más de dos años (incluso sin el MST), sino que no logró alcanzar siquiera la del acto realizado por el PO en solitario en el Luna Park en el 2015 que contó con 10.000 asistentes.

Los retrocesos y las crisis forman parte de la vida de los partidos. Sólo hay que descifrar la causa y la naturaleza de las mismas en cada etapa. Pero pretender ocultar los retrocesos a la militancia y al activismo sólo puede ser el objetivo de un aparato que ha perdido su capacidad de procesar estas situaciones. Los retrocesos electorales y en reclutamiento deben ser negados a más no poder por quienes son incapaces de explicar la crisis y salir airosos de ella. El acto en sí fue una gran puesta en escena en favor de este objetivo. El dron que cubrió el acto evitó alejarse demasiado del escenario, para no mostrar en detalle la presencia militante. Los organizadores del acto se preocuparon por distribuir estratégicamente las sillas y banderas para que ocupen el mayor espacio posible ¿Es realmente ésta la actitud de una dirección que busca clarificar la situación partidaria o es la reacción timorata de un aparato que pretende simular un estado de situación que es imposible de negar? La militancia honesta del Partido Obrero y de todo el Frente de Izquierda – Unidad debe poner a debate la deriva electoralista que está llevando a la izquierda a la bancarrota. Desde la Tendencia del PO vamos a poner toda nuestra energía para reencauzar la estrategia de la izquierda hacia una intervención política revolucionaria y con los métodos que debe tener una dirección política de esas características.

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