Debate de candidatos en Tucumán: Osatinsky planteó una salida obrera y socialista


La huelga general y la Asamblea Constituyente resonaron en la polémica.

Por Daniel Blanco para Política Obrera
El miércoles 16 se desarrolló el debate entre los primeros candidatos a diputados nacionales de las cinco fuerzas que concurrirán a las elecciones el 27 de octubre en la provincia.

Mario Leito (presidente del Club Atlético Tucumán) por el Frente de Todos; Silvio Bellomío, actual legislador provincial, por Consenso Federal; Ricardo Bussi, actual concejal de la capital, por Fuerza Republicana; Domingo Amaya, ex intendente de San Miguel y actual secretario de Vivienda de la Nación, por Juntos por el Cambio, y Ariel Osatinsky del Partido Obrero por el Frente de Izquierda y de Trabajadores-Unidad.

El debate constó de tres bloques, cada uno con tres temas y cada tema con un minuto para exponerlo; y luego de cada tema, seguían 10 minutos de debate libre.

El debate fue televisado en directo por Canal 10, por un canal de cable, y por el canal digital de La Gaceta que al día siguiente le dio una enorme cobertura en el diario impreso.

Las expectativas estaban puestas en el debate entre el candidato del Frente de Todos y el de Juntos para el Cambio, pero las exposiciones y el debate se lo robó Ariel Osantinsky, no solo porque los otros trastabillaban con el tiempo, sino con la contundencia en las posiciones políticas y estratégicas que desarrolló.

Los temas en exposición y debate prefijados giraban alrededor de la cuestión de la legalización del aborto; proyecto de reforma del Código Penal de menores; lucha contra el narcotráfico; el acuerdo con el FMI; protección de la industria sucro-alcoholera; reforma política-electoral; la cuestión climática y el medio ambiente.

Ariel Osatinsky en cada uno de los puntos hizo una delimitación no sólo con las propuestas de las fuerzas en debate sino con el sistema capitalista. Demostró con cifras y ejemplos sencillos el cuadro terminal de la crisis económica y financiera del país, puso de manifiesto la contradicción y por la tanto la estafa de los que prometen reconocer y pagar la deuda externa usuraria y en simultáneo resolver los problemas de pobreza y el desarrollo del país. Planteó la necesidad de romper con el FMI, desconocer la deuda, colocar el ahorro nacional en función de un plan económico y productivo que responda a los intereses nacionales y de los trabajadores. Se valió del ejemplo de Ecuador destacando que por medio de una rebelión y la huelga general se habían volteado los acuerdos firmados con el FMI, que ese era el rumbo que había que tomar en la Argentina. Que la política de reconocer y pagar la deuda conducía a un ajuste aun mas violento contra los trabajadores, que en función de ello estaba el pacto social, la suspensión de las paritarias, la reforma laboral y previsional, y que los trabajadores no lo iban a tolerar. Destacó la necesidad de la coordinación de las luchas y de congresos de trabajadores que organicen la huelga general. Hizo hincapié en cuáles eran las reivindicaciones mas inmediatas (aumento de emergencia del 35%, salario mínimo igual a la canasta familiar; prohibición de los despidos, ocupación de toda fábrica que cierre, etc.), y a la vez destacó que este punto de partida debía orientarse a imponer una salida política de los trabajadores. Osatinsky señaló que la ruina del país era un proceso que abarcaba a todos los gobiernos de las ultimas décadas, que el actual régimen político era un régimen agotado, que debía ser reemplazado por una Asamblea Constituyente soberana con poder, impuesta con una movilización de masas, que revoque a los poderes constituidos y reorganice el país sobre otras bases económicas, políticas y sociales y que por esa vía se abriría paso un gobierno de trabajadores.

Osatinsky aprovechó cada minuto para exponer un diagnóstico impugnando al capitalismo, a su régimen y partidos políticos y proponer medidas unidas a planteos de transición que en todos los casos chocaban con la dominación capitalistas, desde abolir el secreto bancario que es donde se lava el dinero de narcotráfico, hasta el control obrero y la confiscación de las producciones contaminantes, y así en cada punto.

Fue el único de los contendientes que se detuvo en considerar las luchas en curso en la provincia. Obligó a los otros candidatos a debatir con sus posiciones cuando no estaban preparados para ello: salieron maltrechos pues ninguno de los partidos que representaban podían escaparse del historial de haber sido gobierno o funcionarios y de haber engañado al pueblo.

Ariel Osantinsky demostró cómo aprovechar una campaña electoral, en este caso en un debate de candidatos, para impugnar y delimitarse de los planteos de defensa del actual orden social capitalistas, para plantear una salida obrera y socialista sin especulación electoralista.



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