Acerca del debate entre candidatos a intendente de la Ciudad de Buenos Aires

Matías Lammens, Horacio Rodríguez Larreta, Gabriel Solano y Matías Tombolini.
Foto de: Mariano Fuchila.

ACERCA DEL DEBATE ENTRE CANDIDATOS A INTENDENTE DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.

Por Redacción. Política Obrera.

El debate entre candidatos a jefes de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se caracterizó por una fuerte anomalía. 

En la hora y media que llevó la discusión no afloró el tema crucial de Argentina, que no es otro que la bancarrota económica y la declaración de un default de la deuda externa – en un marco de pobreza extrema, elevada desocupación, derrumbe del poder adquisitivo de los trabajadores y el deterioro excepcional de las condiciones de vida y de trabajo de las masas. Los contendientes se esmeraron en propuestas que ignoraban su completa inviabilidad, tanto en lo que se refiere a los límites insalvables que impone la quiebra capitalista cuanto a la incapacidad de las instituciones del Estado para dar una salida a este derrumbe, incluso una salida capitalista.

Esta ‘salida’ se discute fuera del ámbito televisivo, en las reuniones que los Macri y los Lacunza, por un lado, y los Fernández, Massa y Nielsen, por el otro, tienen con los fondos internacionales y los agentes del FMI, tanto en Nueva York como en los suntuosos departamentos de Puerto Madero. De acuerdo a numerosas versiones, estos trámites se encuentran en un impasse, entre un ‘reperfilamiento’ que el FMI no aceptaría; una quita de la deuda, que divide a los acreedores, y un ajuste fiscal que “la coalición justicialista” teme que acorte considerablemente su mandato de gobierno. La crisis que el fracaso del macrismo y el default ha desatado en el FMI se ha visto acrecentada con el levantamiento popular en Ecuador. Curiosamente, ningún medio destacó la exclusión del tema Ecuador del debate, en medio de una rebelión popular.

La Ciudad fue tratada por los disertantes como si fuera una isla, incluso un asunto municipal. La preocupación principal de los contendientes era ganar los votos del distrito. Incluso en estos términos, el default de la deuda pega por todos lados, por ejemplo en la cartera de títulos del Banco Ciudad o la Lotería, que han visto caer esos activos en su poder en un 60 por ciento. Este derrumbe financiero potencial no fue mencionado. Hay que tener en cuenta que los MM y los FF priorizan el cumplimiento con los acreedores privado, en perjuicio de Anses y bancos del estado. Ni hablar del derrumbe de las Leliq, cuyo inminente default afectará, por sobre todo, a los bancos públicos. De otro lado, al igual que lo que ocurre a nivel nacional, las paritarias se encuentran bloqueadas y el bono de cinco mil pesos está sujeto al albedrío de las patronales y se paga en cuotas. La burocracia K se ha acomodado al ultimátum extorsivo de AF, como se ha visto con la de los pilotos. El debate fue estructurado en torno a las llamadas “políticas públicas” o de “gestión” del distrito, con la obvia intención de alejar a la crisis nacional e internacional y la lucha de clases. Una adaptación a este formato plantea, sin embargo, una capitulación en las posiciones.

El debate se desarrolló como los que tienen lugar en la legislatura, no como una polémica política de conjunto. De acuerdo a Clarín, fue una discusión “amigable”, lo cual no es poca aprobación. Los contrincantes se tutearon y se dirigieron unos a otros por el nombre de pila: Horacio, Matías, Gabriel – todo muy civilizado, algo que no ocurre ni en el parlamento. No hubo planteos referidos a las limitaciones de los comicios para enfrentar la crisis ni señalamientos o indicaciones a favor de una organización y acción de masas –huelga general o, incluso, paros activos de 36 horas.

Está fuera de discusión que, una vez señalados estos límites fundamentales, aquellos que estuvieron mejor que otros salieron con mayores ilusiones electorales. Las dos incógnitas de las elecciones – si Lammens entra a un ballotage, y cuántos legisladores de la Ciudad consigue el FIT-U (o una diputada nacional por el distrito)- no quedaron despejadas. Los planteos vertidos no tendrán el menor peso en el desenvolvimiento de la crisis.

El debate completo

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