Un voto de izquierda con la "unidad nacional"



Del Caño y Del Plá votan a favor de la “emergencia alimentaria”.


El voto favorable de dos de los tres diputados del FIT –Romina Del Plá y Nicolás del Caño– a la ley de “emergencia alimentaria” es un severo golpe a la izquierda y, en particular, a todos los que en estas horas se movilizan contra el hambre, la desocupación y todos los reclamos urgentes planteados por la bancarrota económica y política del régimen. La “emergencia” es un viejo recurso del Estado capitalista contra las masas en lucha: en vez de satisfacer una reivindicación – en este caso, reforzar la entrega de alimentos a las barriadas y comedores populares–, el Estado la disuelve detrás de una fórmula burocrática –la “reasignación de partidas”. En su discurso, Romina Del Plá señaló que justamente por esa “reasignación” votaba a favor de la ley. Pero los malabarismos presupuestarios del Estado capitalista nunca han resuelto una necesidad popular –constituyen, más bien, un recurso para disolver la movilización real por esas necesidades. Romina y Tribuna Docente han impugnado mil veces las leyes de “financiamiento educativo”, que diluyen el reclamo salarial o edilicio de la escuela pública detrás de porcentuales o partidas “especiales”. Seguramente, los partidos principales del FIT querrán justificar este voto con el argumento del “avance real”. No lo hay: “avance” es la entrega efectiva de los alimentos, las 6 horas del subte, una conquista laboral. No es el caso de una “reasignación de partidas”. La “emergencia”, por otra parte, es un taparrabos sobre las razones de fondo que han conducido al crecimiento de la miseria social, comenzando por los despidos en masa y la liquidación del salario. ¡Hasta la CGT pidió esta “emergencia” para sus afiliados! O sea, bolsones en vez de un aumento de salarios. Cabe recordar que la “emergencia alimentaria” fue declarada por decreto durante el gobierno de Duhalde y está vigente desde entonces, y ha sido prorrogada por todos los gobiernos desde entonces. El carácter grosero de esta capitulación política se aprecia en que la otra diputada del FIT, Mónica Schlotauer, de Izquierda Socialista, se abstuvo, y criticó varios de los aspectos impostores de esta ley.

La “emergencia”, por eso, se ha votado contra la multitud de compañeros que pasaron dos días acampando en la 9 de Julio, por la reivindicación real de trabajo genuino, la apertura de los planes, la duplicación de sus montos y el reforzamiento de los comedores. Ahora, esta “emergencia”, votada por todos los bloques patronales –desde el PRO hasta el kirchnerismo– será esgrimida como argumento contra los piquetes, en nombre de que ya se aprobó el refuerzo, y nada menos que con el aval de quienes pretenden asumir la representación parlamentaria de los piqueteros. La ley es un guante a la medida del último “reclamo” de Alberto Fernández, que pidió dejar las calles. El “triunvirato cayetano”, que participó de las grandes movilizaciones piqueteras de las últimas dos semanas, tiene ahora la excusa perfecta para replegarse. Qué duda cabe que la “emergencia alimentaria es una ofrenda a la “transición ordenada” que reclama toda la clase capitalista, y que el desbarranque económico y la miseria social tornan por completo inviable. La “unidad nacional” en torno de esta engañosa “emergencia”, que abarca desde el PRO hasta el FIT, será esgrimida contra todas las luchas que se extienden a diario.

Con este voto, se ha colocado al FIT-U a remolque de los bloques que pretenden salvar al proceso electoral de la marcha galopante del derrumbe económico y político. El electoralismo está colocando a esta izquierda como segundo o tercer violín de un régimen en ruinas.

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