POR LA HUELGA GENERAL. Los despidos, la carestía y la miseria social no esperan a diciembre


El proceso electoral ha sido sepultado no solamente por el derrumbe económico y político del gobierno que se va, sino también por el que viene. 

La agenda urgente del país y de las masas es el impasse económico y político que se ha creado, y por sobre todo el aumento enorme de la miseria social. 

La devaluación del 50 por ciento ha pulverizado el poder de compra de los salarios y los jubilaciones; la pobreza se ha disparado por encima del 50 por ciento. La inflación hasta diciembre subirá otro 25% más. 

El control a la salida de divisas, completamente ‘trucho’, llega después que el gran capital sacó la mayoría de sus fondos del país. 

El default de la deuda pública lanzado por Macri y el nuevo cepo, han agravado la crisis económica y acentuado la tendencia a una hiperinflación. 

El aumento astronómico de los intereses que paga el Banco Central está llevando al colapso del crédito, de la cadena de pagos y a la paralización económica, 

Los opositores como Fernández-Fernández y Lavagna han declarado su apoyo a este default y al cepo, que califican de “tardíos”, acompañado del reclamo de una “emergencia alimentaria” que va a ser comida por la inflación. 

Es cierto que maniobran para no acompañar con el voto el default en el Congreso, pero más cierto aún es que dejan que el gobierno liquide la economía sin la menor resistencia. El argumento de que “no fui todavía electo, sólo soy candidato’, es el pretexto conveniente para no impulsar una movilización popular que frene con este desquicio y ponga fin al gobierno. 

Es una forma de rechazar un llamado a movilizar al pueblo para romper con el FMI y con el régimen político actual. AF ha repetido que quiere negociar con el Fondo, no hacerle pagar la crisis. 

La renegociación de la deuda es un recurso último para rescatar a los especuladores, porque busca aumentar su cotización, que se encuentra por el suelo. Es incluso probable que la paguen al ciento por ciento, si el FMI deposita los u$s5400 millones de la última cuota del préstamos 

Es precisamente por el apoyo que brindan al gobierno estos opositores, que los ‘forros’ de la CGT se han llamado a un silencio completo y aceptado en los hechos un aumento del 30% del salario mínimo de indigencia - ¡en tres cuotas! 

La oposición ‘nacional y popular’ es cómplice. 

De cara a esta realidad, los que vivimos de nuestro trabajo o nuestra jubilación, ¿podemos esperar a diciembre? 

Huelga general 
El gobierno no tiene el interés ni los medios para atemperar la miseria que la crisis descarga sobre los trabajadores. 

La oposición más votada, F-F, promete una salida para diciembre. 

Los tiempos y las necesidades de trabajadores y jubilados no encajan, sin embargo, con los tiempos del calendario electoral. Tampoco encajan sus programas, pues no plantean la condición mínima de una autonomía política: romper con el FMI y hacerle pagar la crisis a él y a los capitalistas 

La iniciativa que no tomemos los trabajadores, nadie la tomará en nuestro lugar. 

La rebelión popular en Chubut; las ocupaciones de empresas que despiden; las movilizaciones de decenas de miles de trabajadores desocupados; todo esto atestigua una tendencia creciente, en las masas, a la huelga general. 

No falta mucho para que una chispa encienda la pradera. 

Llamamos a la vanguardia de los trabajadores a intervenir en función de esta situación en su conjunto: parálisis y fracasos por arriba; desesperación en las clases medias; rebeliones populares; inmovilismo irreversible de la burocracia sindical. 

Proponemos una campaña de pronunciamientos por la huelga general. 

Proponemos formar coordinadoras con las fábricas en lucha. 

Proponemos convocar a la lucha al movimiento de mujeres y al movimiento estudiantil. 

El activismo obrero independiente se ha desarrollado en el país como pocas veces en nuestra historia. Él debe tomar la iniciativa; el reclamo de ‘planes de lucha’ a la burocracia sindical, es un camino de derrota. 

Promovamos asambleas en los lugares de trabajo, plenarios de delegados y convocatorias zonales que se pronuncien por la huelga general por todos nuestros reclamos y por una salida política definida por la clase obrera. 

La convocatoria a plenarios y asambleas generales regionales, como ha planteado recientemente el Sindicato del Neumático, constituye una gran iniciativa en esta dirección. Hay que ir a la mayoría de la clase; el proselitismo minoritario no tiene futuro. 

La huelga general significa la más amplia iniciativa por abajo, de las organizaciones fabriles, de las escuelas, de los hospitales; la ruptura del cepo de las direcciones de los sindicatos burocráticos. 

Una huelga general tendría un carácter definidamente político. Ante la impotencia de los bloques capitalistas, mostraría a los trabajadores como la dirección del mundo del trabajo. 

Una huelga general plantearía una salida política: la convocatoria a una Asamblea Constituyente Soberana convocada por la clase obrera. 


  • aumento de emergencia del 50 por ciento para todos los trabajadores.
  • 35.000 pesos de salario mínimo y 82 por ciento para los jubilados 
  • indexación mensual de los salarios 
  • duplicación del valor de las asignaciones y planes sociales 
  • ocupación de toda fábrica que cierre o despida. 
  • Asamblea Constituyente Soberana, Gobierno de trabajadores. 

PARTIDO OBRERO 
TENDENCIA 
4.9.2019 

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