Mucho más que un “apoyo internacional”


Por Marcelo Ramal para Política Obrera
Los partidos del FIT-U han enviado una carta a organizaciones de izquierda integrantes de sus agrupamientos internacionales, con el propósito de que se pronuncien en apoyo "al programa y a las listas del FIT-U". El texto no es escueto: desarrolla una caracterización del proceso político argentino e incluso de la situación internacional.

En lo relativo a la situación de Argentina, repite caracterizaciones unilaterales y se cuida mucho en señalar el desempeño político del FIT-U. Vuelve a presentar la derrota electoral de Macri como la "expresión deformada de la oposición de la mayoría del pueblo trabajador al plan de ajuste impuesto por el gobierno y el FMI, por orden de Trump". No dice, sin embargo, una palabra acerca de la oposición de quienes suscriben el texto, durante casi dos años, a la consigna Fuera Macri, que dejó en manos del kirchnerismo el liderazgo de esa 'esa oposición al ajuste'. "La mayoría del pueblo trabajador" no solamente se opuso y no solo enfrentó al 'plan de ajuste' de Macri y el FMI sino al propio gobierno Macri, al que convirtió en un cadáver político, que el FIT-U advirtió solamente al día siguiente. Peor aún, tildaron a la consigna Fuera Macri como "funcional al kirchnerismo", en un caso único de rechazo a disputar la dirección política al nacionalismo burgués. Incluso cuando se solicita un apoyo internacional al voto para el FIT-U, es obligado evitar las adulteraciones, no importa si por omisión, no digamos por ceguera imperdonable. La izquierda internacional debe discutir la política del FIT-U, no adherir a caracterizaciones y programas que no fueron puestos al debate, y que se vuelven a presentar luego de haber fracasado. El FIT-U, que viene discutiendo desde hace un año las candidaturas que pretende ocupar cada fuerza en la lista electoral, ha quedado al remolque de los acontecimientos. En el período de mayor crisis desde su creación en 2011, el FIT-U y sus partidos retroceden en reclutamiento y se han desplomado en las elecciones locales. La derrota de Macri es una derrota política del propio Trump y de los gobiernos imperialistas, que han apoyado a Macri, para impulsar una política de derechización en América Latina. No se puede convocar a la izquierda internacional sin registrar siquiera esta derrota, que abre un nuevo horizonte a la lucha de clases a nivel internacional.

El fracaso del ajuste y del FMI en Argentina es la expresión de un fenómeno mundial fundamental: la persistencia y el agravamiento de la crisis mundial, que cobró un vuelo histórico a partir de 2007-2008. El Brexit, la dislocación política de Gran Bretaña, las guerras comerciales y las crisis que se avizoran en China y en Estados Unidos, son el marco de la bancarrota de Argentina. A nivel de las masas se desarrolla un proceso convulsivo en todo el mundo. La convocatoria del FIT-U camina por otra cuerda: confunde los dolores y estragos que provoca la crisis capitalista con una ofensiva política del capital, por eso llama a retirar los planteos estratégicos, o sea la perspectiva revolucionaria, y en batirse a duelo en las elecciones. Mientras el FMI denuncia "un vacío de poder" y todos los analistas prevén una transición que puede arrasar con el régimen político, del análisis del FIT-U está ausente la perspectiva catastrófica y el desarrollo de planteos de poder que preparen políticamente a los explotados.

El texto del FIT-U registra que "la crisis ha dado un salto con nuevas devaluaciones y corridas que profundizan las condiciones de miseria para el pueblo trabajador", pero no menciona una sola de las luchas y rebeliones que ese "nuevo salto en las condiciones de miseria" ha generado en las masas. La burguesía lo ve al revés, y por eso no se cansa de llamar a los trabajadores a vaciar las calles. Las crisis no sólo amargan a las masas; al menos desde el Manifiesto del Partido Comunista ejercen un efecto disolutorio sobre el régimen político y el estado, siembra el desconcierto en la burguesía, y es una premisa de la revolución El texto enviado a las organizaciones internacionales no le dedica una línea a los acampes piqueteros; a las ocupaciones de fábrica, a las luchas por aumentos de emergencia o reapertura de paritarias y, desde luego, ni siquiera menciona a la rebelión popular en Chubut. El levantamiento en esta provincia concentra numerosos elementos actuales o potenciales de una rebelión nacional, incluido un desgaste prematuro de Fernández-Fernández.

El texto denuncia el compromiso de F-F con el FMI, pero no plantea las condiciones de desintegración nacional que ese compromiso plantearía. En una campaña electoral absolutamente devorada por la crisis, la izquierda ha renunciado a plantear una Asamblea Constituyente Soberana impuesta por la acción directa de los trabajadores, aun cuando incluyó a esa reivindicación política en su plataforma, administrativamente. Acomoda su política a un estrecho horizonte electoralista –que se les aleja. A fuerza de apostar a las elecciones, condiciona la vigencia del Frente y los partidos al resultado electoral. Como el texto tampoco reivindica a los encuentros obreros o marchas que se promueven en el marco del Plenario Sindical Combativo, es claro que su llamado internacional es electoralista. También deja en claro que esas actividades se llevan adelante sin la menor convicción de reagrupar a la clase obrera que sale a la lucha – lo cual es comprensible porque no va dirigido a las masas que no votan a la izquierda. Sólo opera como rueda auxiliar de una estrategia puramente electoral. El aval "internacionalista" que busca el FIT-U es una trampa para la izquierda internacional y un pedido de salvoconducto político.

Internacional
El texto procura avanzar en una caracterización de la situación internacional y continental, lo cual debería sorprender entre corrientes que divergen notoriamente en este plano. Se ha logrado un "denominador común" a expensas del legado histórico del Partido Obrero y la CRCI.

El texto relaciona "la crisis del sistema capitalista imperialista" con "una dura contraofensiva económica imperialista que ataca las condiciones de vida de cientos de millones de personas en todos los continentes, y una importante respuesta de luchas" y denuncia la emergencia de "partidos derechistas, xenófobos y racistas". En esa línea, afirma que "Trump ha redoblado su ofensiva sobre América Latina, aliándose con… Macri en Argentina o Bolsonaro en Brasil, lo cual encontraría "límites". El lenguaje mediocremente descriptivo del texto no advierte el fenomenal proceso de disolución de las economías capitalistas y los regímenes políticos de la región. Todos, sin excepción, se encuentran en una cuerda floja de impasse generalizado, de un lado, y de descontento descomunal de las masas, por el otro. No existe paralelo histórico con lo que ocurre en este momento. No existe siquiera la insinuación de situaciones pre-revolucionarias, incluso luego de las rebeliones populares en Haití y Puerto Rico, las huelgas docentes y obreras en Brasil, no hablemos de Egipto, Argelia, Sudán, Turquía o los chalecos amarillos en Francia y la rebelión en Hong Kong. La inversión de ruta respecto a la década del 90 del siglo pasado, es rotunda. La "redoblada ofensiva" de Trump se encuentra en un impasse "redoblado".

Subidos al carro de la "ofensiva imperialista", no señalan otro fracaso de Trump –la tentativa de promover un golpe y una invasión a Venezuela. El texto afirma, en el lenguaje monocorde del PTS, que el "socialismo del siglo XXI y los nacionalismos continentales tampoco resultaron ser una salida". No se toma el trabajo elemental de fijar una posición política en Venezuela, con toda seguridad para no incomodar Izquierda Socialista. IS y el MST han apoyado todas las "revoluciones de colores" a través del mundo, o sea a la contrarrevolución liberal y electorera.

La declaración insiste con el método papal de denunciar que "cada vez se deterioran más las condiciones de vida de amplios sectores de la población, mientras que la riqueza se concentra en un puñado de ricos". No concluye, sin embargo, como lo hacía nuestro programa, en 2004, que la crisis "impulsa nuevas guerras y nuevas revoluciones". El parlamentarismo de izquierda esconde detrás del denuncismo su oposición a definir estrategias políticas.

El texto dice que "las tesis (capitalistas) sobre la ´victoria del mercado y el neoliberalismo, el fin de la historia y la lucha de clases´ -declaradas como indiscutibles tras el colapso de la URSS en 1989/91- fueron barridas por la crisis de 2007/8". En verdad, la crisis no sólo barrió con las tesis, sean cuales fueran, incluida la de la "crisis orgánica"; hizo algo más, rompió el falso equilibrio mundial del período precedente, reiniciando una etapa de catástrofes económicas y políticas. (Una de las corrientes firmantes, el PTS, acaba de celebrar sus 30 años de vida como parte de un período histórico ´sin revoluciones´, y una parte del oficialismo del PO pide que Macri termine su mandato, ante el silencio cómplice del resto).

"Partido único"
No hay ninguna posibilidad de que el propósito de la declaración sea reforzar electoralmente al FIT-U con un apoyo internacional de grupos reducidos del exterior. Su efectividad, en este sentido, es cuanto menos discutible. La propuesta tiene otra dirección: una unificación democratizante, lo que viene proponiendo el PTS, un 'partido amplio' con innumerables tendencias, justo cuando el oficialismo del PO expulsa a más de mil compañeros por organizar una tendencia con base a un documento principista. Asistimos a un franeleo sin principios al interior del FIT-U, o sea sin que hubiera mediado discusión alguna, sino amalgando lugares comunes. Asistimos a la unidad sin principios que el PTS había propuesto recientemente con su "partido único", y que antes afincó en el "anticapitalismo" y, más antes en un "partido de trabajadores" sin fronteras políticas. El MST ya se ha calzado ese traje "ecologista" y "feminista". 

Cuando hace un año el PTS formuló su propuesta de "partido único", la dirección de PO reaccionó en forma furibunda e irrazonable y con improperios. Temía que fuera una maniobra para hurtarle candidaturas para las elecciones generales. Cuando Altamira, más cauto y por sobre todo más claro, planteó algo elemental, como elaborar una agenda de discusión política, fue denunciado por dirigentes del PO como una "grave concesión al PTS". Ahora, el CC del PO ha concedido integralmente a la política del "partido único", pero sin que medie ninguna discusión o delimitación que la militancia conozca. La declaración "unitaria" barre con las caracterizaciones fundacionales del PO y de la CRCI.

El otro objetivo de la declaración se adivina en sus primeras tres líneas, cuando busca, no sólo un apoyo al voto, sino un apoyo a los "candidatos y al programa" del FIT-U. La intención, por parte del oficialismo, es obtener un apoyo al aparato del PO, incluidos los usurpadores salteños. Pedir el apoyo al programa es una insensatez, porque no fue discutido en ningún lado, ni dentro de los partidos del FIT-U. El "texto de apoyo" le baja letra a los apoyantes. Se da de patadas con las tesis programáticas de la CRCI (Altamira, 2004).

La Tendencia del PO llama a votar al FIT-U (y en las PASO de Salta al Partido Obrero de la provincia), pero no apoya su programa, ni su política, ni sus métodos.