La asamblea convocada por el plenario del sindicalismo en el Sutna Pilar



Por Pablo Busch para Política Obrera

El plenario obrero realizado en el camping del SUTNA en Pilar se desenvolvió en los términos de la convocatoria que había formulado el Plenario del Sindicalismo Combativo. El PSC es un frente sindical de la izquierda, que reúne a los agrupaciones referenciadas en los partidos del FIT-U, en esta ocasión con la participación del PTS; a sindicatos nacionales como el Sutna, y a agrupaciones sindicales y sindicatos locales. La iniciativa de una convocatoria más amplia, que tomara en cuenta la amplitud que ha alcanzado la crisis económica y la bancarrota política del macrismo, no fue acogida.

Algunas caracterizaciones desacertadas han servido para proseguir con una orientación autoreferencial, como la que excluye del llamado a la movilización y la lucha a sindicatos y agrupaciones que estarían políticamente con el recambio de F-F, o que no apoyan a la izquierda sin por eso identificarse con la coalición armada por el kirchnerismo. No se advierte que este enfoque refuerza la influencia de la coalición peronista sobre la clase obrera. Otro obstáculo es la orientación de subordinar el clasismo a la política electoral del FIT-U, como lo puso en evidencia un orador del PTS que reivindicó esta posición. Un llamado dirigido al conjunto de la clase y de sus sectores activos serviría para introducir una cuña entre la masa trabajadora que ha votado a F-F, por un lado, y la política de freno y cogobierno sigiloso de éstos con el gobierno macrista, por el otro.

Las movilizaciones que tienen por protagonistas repetidos y exclusivos a la izquierda y a una parte del clasismo, tienen un efecto menor en el impulso a la lucha de clases, e incluso en los registros electorales, que hasta ahora han dejado que desear. Al final, la asamblea de Pilar repitió el "Encuentro de Lanús de 2018", tanto en representatividad como en participación. Entre uno y otro evento ha mediado un derrumbe colosal de la economía capitalista, un desplome del gobierno y de la ‘gobernabilidad’, provocando una fuerte convulsión entre los trabajadores.

Oradores

Alejandro Crespo, el secretario general del Sutna, inauguró la asamblea con el planteo de unificar al clasismo para enfrentar el “pacto social” de Alberto Fernández. Puso al próximo gobierno patronal en la mira de la clase obrera. Destacó, por otro lado, como un ejemplo para toda la clase la propia lucha del Sutna, con huelgas y movilizaciones, para arrancar la reapertura de la paritaria del gremio ante el mazazo devaluatorio. Dejó clara, de este modo, una política obrera frente a la “transición” entre Macri y los Fernández, que se anticipa considerablemente al próximo ‘pacto social’ del binomio peronista y de cuyo progreso y victorias depende incluso la mera viabilidad de ese ‘pacto social’. La clase obrera necesita una política para la ‘transición’ si no quiere entrar con desventaja al futuro gobierno de los Fernández. El límite insuperable del horizonte electoral es que no pone el acento en la necesidad de derrotar la ‘transición’ – nada menos que cuatro meses de derrumbe –y su gobierno y cogobierno.

La segunda oradora, Mónica Schlotauer -dirigente ferroviaria y diputada- privilegió la tribuna para resaltar su posición, en Diputados, de oposición a la ley de emergencia alimentaria, a la que calificó de “infame”. La afirmación de la compañera, acerca de que esa ley escondía el pacto social, no fue recogida polémicamente en la asamblea; dijo que no se trataba de una ley contra el hambre sino contra la movilización de los trabajadores.

Guillermo Pacagnini, secretario general de la CICOP, planteó que el plenario no debía reemplazar ni autoproclamarse como la nueva dirección, tomando distancia de la convocatoria que había apoyado y de los objetivos asignados al plenario de antemano. Contradictoriamente, sin advertirlo, desarrolló una posición autoreferencial de cuño electoral, al privilegiar “la lucha política”, que debía consistir en denunciar el carácter patronal del Frente de Todos. Pacagnini no fue el único en ignorar el hilo conductor entre la transición, las luchas que ella plantea y las contradicciones que potencia.
Claudio Dellecarbonara, por la minoría del Subte, propuso una campaña de apoyos en el movimiento obrero a las listas del Frente de Izquierda y un gran encuentro obrero, más amplio, para después de las elecciones.

Salvatierra, despedido de Pilkington resaltó el agravamiento de la carestía que ocurrirá después de las PASO y la responsabilidad de los partidos del régimen y de la burocracia sindical. Denunció que la Ley de Emergencia es el reparto de migajas y que hay que empezar a hablarle a los trabajadores de socialismo: propuso como medida de acción un corte de accesos en la Panamericana.
Alejandro López, secretario general del sindicato ceramista de Neuquén, defendió la conformación de coordinadoras y la necesidad de ampliar el plenario.

Auto referencia, electoralismo y más

Los límites de los métodos del PSC fueron señalados por distintas intervenciones en el plenario, sin por eso indagar en el por qué de la persistencia de ellos. La cuestión no pasó desapercibida. Una metodología alternativa y potencialmente superadora se había discutido en un plenario realizado en San Fernando, en la sede del Sutna, pocas semanas antes. Hablar de una convocatoria amplia significa, por sobre todo, una agitación de conjunto en la clase obrera y las masas, que impulse a cuerpos de delegados y a activistas sobre la importancia de una Asamblea Nacional para dar una respuesta contundente a los explotadores y su Estado, cuando la burocracia de la CGT mira para otro lado y hasta se descubre incapaz de imponer un bono miserable de cinco mil pesos a las patronales y el gobierno.

La defensa más encarnizada de una política auto referencial la realizó el oficialismo del PO, uno de los temas fundamentales en el debate partidario y en la delimitación de posiciones entre unos y otros. Desde el punto de vista de una política de conjunto, en este oficialismo está enraizado el electoralismo, justificado convenientemente en un llamado ‘reflujo’ o ‘planchazo’ de las masas, y en el obstáculo incontornable del kirchnerismo. Esto explica el ataque al Encuentro o Coordinadora (y a los activistas de la línea 60) que se ha organizado en la zona norte de la Provincia y que había sido invitado a participar de la reunión en Pilar. Se pretende desconocer que en cada lucha tiende a crearse una coordinación y que llegan a adquirir una fuerza considerable.
El Chubutazo es una expresión de esto: allí, algunas direcciones burocráticas debieron emprender una coordinación, bajo la presión de una crisis aguda y de una marcada tendencia huelguística. Lo mismo vale para los esfuerzos en esta dirección por parte de los ceramistas de Neuquén.


“Plan de lucha” y huelga general

Los ejes políticos de los principales discursos habían sido volcados en un documento consensuado de antemano -es decir que no estaba sujeto a las modificaciones que emergieran del debate. Este método es históricamente ajeno a las grandes deliberaciones obreras. Las consignas anotadas fueron: “reclamarle a las centrales sindicales un paro nacional ya y un plan de lucha”, la reivindicación de la trayectoria del “Plenario del Sindicalismo Combativo” y una nueva movilización a Plaza de Mayo, repitiendo las del 22 y el 30 de agosto. Habrá bloqueos a la Capital de parte de los movimientos sociales liderados por el Polo Obrero.

Estuvo ausente el debate acerca de la política clasista frente a un movimiento obrero que viene de votar masivamente a Fernández-Fernández, y en segundo lugar, y no menos importante, una burocracia sindical cuya política se ha convertido en pilar de la ‘transición’ y después.
La contradicción de las masas es que, en hipótesis, tienen la expectativa de una salida albertista, mientras que con el paso de los días la situación de ellas se torna insostenible. La consigna de la Huelga General por las reivindicaciones inmediatas de la clase ($35.000 de mínimo, 82% móvil, trabajo genuino, derogación de ganancias, ocupación de toda fábrica que cierre o despida), trabaja esta contradicción y por eso tiene la potencialidad de crear una cuña entre los trabajadores, por un lado, y la contención de la burocracia y FF, por el otro. Sin esta línea política hacia los sectores mayoritarios de la clase obrera, el clasismo y la izquierda se cavan un impasse.
“Reclamarle a la CGT y la CTA” un paro y además un “plan de lucha”, distorsiona la posición de la burocracia en la crisis política. El impulso a reclamos salariales de emergencias es un ariete para la huelga general. La “reapertura de paritaria” es un instrumento de acción para las direcciones clasistas, no así dirigido a la burocracia, que la usaría para dilatar una lucha. La tendencia de los trabajadores, como lo demuestran La Virginia, Unilever, Fernet Branca e incluso Textilana, es a salir a pelear para recuperar el salario ya.

Con relación a la denuncia del “Pacto Social” impulsado por Alberto Fernández, la CGT y el Vaticano, el apoyo de los diputados del Frente de Izquierda que encabezan la fórmula presidencial, Del Caño y Del Plá, al proyecto de ‘emergencia alimentaria’, dejó al desnudo una inconsistencia política impresionante, porque ese proyecto es un anticipo del ‘pacto social’. Así lo denunció la tercera diputada en discordia, Schlotauer.

El debate en las comisiones

Las comisiones registraron un extendido debate. Federico Cano, delegado docente de San Isidro, denunció que por la presión de la docencia, la directiva de CTERA había pasado de defender en los plenarios el pacto social, a llamar al paro nacional por Chubut. Silvia Mistchenco, delegada del Hospital Mercante, describió el colapso sanitario que se vive en los hospitales como consecuencia del presupuesto del FMI.

Cristian Miguez, de la comisión interna de Acindar, señaló que no había que reclamarle a la CGT el paro sino que había que construirlo, convocando a Plenarios regionales en los sectores del movimiento obrero. Paula Jove, delegada docente de José C Paz, resaltó la enorme tendencia a la lucha de los paros docentes. Alicia González, delegada de junta interna ATE La Plata, relató la voluntad de lucha de los trabajadores por el pase a planta en distintos establecimientos y la necesidad de poner en pie coordinadoras. Javier, delegado de Sealy, reclamó que el plenario debía dirigirse a toda la clase obrera, y no cerrarse en los límites del PSC. La experiencia de Unilever, que impulsó el reclamo de emergencia y conquistó una suma de $20.000 hasta diciembre, fue resaltada también en el debate de las comisiones. Valentina Viglieca, delegada de ATE Cultura, informó la lucha entre los estatales más precarizados para cobrar el bono de $5.000. Las intervenciones de la mayoría de los compañeros de las organizaciones del PSC, en particular del oficialismo del PO, se centraron en defender la modalidad del plenario, cuestionando la necesidad de ampliarlo.

El acto de cierre

El acto de cierre dio un espacio para expresarse a “determinadas” luchas y lo cerró para otras. No hablaron en el plenario Ansabo, ni las líneas de UTA zona sur en lucha. Marcolín, delegado de la 60, convocó al plenario a sumarse a la lucha contra el desprocesamiento de los cinco compañeros de la línea en la movilización convocada para el 20 de septiembre. El compañero de Madygraf, (parte del acuerdo con el PTS) planteó la unidad entre ocupados y desocupados, el rol de las fábricas ocupadas en la lucha de ocupados y desocupados y la necesidad del reparto de horas. Repitió el planteo de un encuentro obrero para después de las elecciones.

El cierre del plenario políticamente estuvo centrado en la vieja y cuestionada consigna del 80.”Hacer grande al PSC”. Jorge Adaro, Secretario General de los docentes de Ademys, reivindicó la trayectoria del Plenario del Sindicalismo Combativo y planteó que los luchadores debían incorporarse a él para fortalecerlo. En el discurso de cierre de Romina Del Plá, planteó la necesidad de reclamar el paro de 36 horas, y dar la batalla por el voto al Frente de Izquierda. Reivindicó como un frente único el Frente de Unidad Ferroviaria, en la que el clasismo fue con una fracción de la burocracia de Pedraza.

Nuestra posición

La Tendencia del Partido Obrero participó con una importante delegación de representantes sindicales: el delegado general de Acindar Villa Constitución, Cristian Míguez, la Comisión Interna de los plásticos de Sealy, la CI de Fernet Branca,la CI de Knorr y Hellmanns, de Kimberly Clark, estatales de las Juntas Internas del INTA, del INTI, de Cultura, de la Legislatura de La Plata, del Hospital Mercante, junto a delegados de AGD UBA, de comercio, aeronáuticos, de Sanidad, del Subte, telefónicos y docentes, entre otros.
Planteamos la consigna de la huelga general como un eje político del clasismo para separar a los votantes de FF de su línea “no salir a las calles – emergencia alimentaria”. Las experiencias de reclamos de emergencia han ganado a sectores de la clase obrera, que viene de votar por el peronismo, a salir a luchar ya. Las coordinadoras regionales fueron destacadas también como una importante experiencia de lucha. Los límites que se intentaron superar con esta convocatoria se han vuelto a expresar en el Plenario del sábado. Con esta delimitación estratégica, participaremos de la marcha convocada para el 24.

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