Faccionalismo y autoproclamación electoral tras votar el 'Pacto Social'


Por Emiliano Fabris para Política Obrera

Esta semana, Prensa Obrera ha publicado dos artículos clarificadores sobre el liquidacionismo político que generan el faccionalismo de aparato y el electoralismo, bajo “la pluma” de dirigentes destacados del oficialismo del PO.

El último editorial publicado en Prensa Obrera, escrito por Pablo Heller, “Las próximas batallas”, se denuncia la emergencia alimentaria como parte de un “cuidadoso operativo de contención” y del “acuerdo tácito entre M y F”, pero omite que ese acuerdo tuvo lugar en una sesión exprés en el congreso con una votación conjunta de estos bloques políticos capitalistas. Efectivamente, lo que se votaba no era un paliativo para los desocupados sino el “pacto social” entre M y F y que fuera apoyado con el voto de dos diputados del FIT-U.

Siguiendo con la “contención”, Heller enumera las principales luchas en curso (acampe piquetero, Chubut, Sutna, Ansabo) y se las vincula al Plenario Nacional Abierto realizado en el Sutna Pilar, el cual tuvo, para el autor de la nota, el mérito de “clarificar sobre el contenido del pacto social que se está pergeñando y establecer una delimitación con el kirchnerismo y la burocracia sindical”. Es decir, que el plenario no habría actuado como una coordinación de esas luchas, trazando una perspectiva de lucha independiente para la clase obrera sino que se habría limitado a una delimitación ideológica, es decir discursiva, contra el kirchnerismo.

La obsesión por una supuesta delimitación completa con el kirchnerismo, a pesar de la votación conjunta de una ley al servicio de “no salgan a las calles” en el Congreso, también se manifiesta en que en el programa expuesto en este editorial: no existe el reclamo de un aumento salarial de emergencia sino solo la reapertura de paritarias, reclamo que en manos de la burocracia es manipulado para la dilatar cualquier discusión de recomposición salarial. El paro de 36 hs, que el oficialismo del PO opone a la huelga general, ahora es de 24 hs –“la necesidad del paro activo nacional de la CGT”.

Para cerrar, Heller afirma que la irrupción de los trabajadores puede ser impulsada por la campaña electoral, lo cual raya el dislate, porque luego del 11 de agosto la campaña ha quedado definida a favor de F-F, y por eso es un factor de contención. La ‘irrupción’ exige una política centrada en combatir los golpes de la crisis sobre las masas, a eso apunta el planteo de huelga general por las reivindicaciones, que mete una cuña entre la contención y la lucha de clases.

Descalificaciones

Otro artículo de Prensa Obrera escrito por Néstor Pitrola, “En defensa del Plenario de Trabajadores Ocupados y Desocupados”, está dedicado a descalificar burdamente a la tendencia del PO en aras de defender una orientación liquidacionista. Primero ratifica que para el oficialismo del PO, el Encuentro del Sutna en Pilar se monta sobra acuerdos entre aparatos y no sobre efectivas representaciones obreras. Por eso se confirma que el rechazo a la presencia de nuestro compañero delegado en la mesa del Encuentro se hizo sobre la base de no integrar una agrupación u organización definida, cuando es dirigente de su fábrica y de la lista Naranja de la Alimentación, y de otros sectores obreros con sus respectivas representaciones. Solo se destaca que el compañero es parte del “grupo rupturista”. El único rupturista es Pitrola, que desconoce los estatutos del PO, rechaza el reconocimiento de nuestra Tendencia y comete el desatino de expulsar a más de mil cien militantes.

El propio artículo no puede desconocer la efectiva representatividad obrera de nuestra delegación. Tampoco que la mesa estaba integrada por personas con menor representatividad, desnudando que efectivamente el Encuentro estaba cocinado entre corrientes sobre bases ideológicas, o sea que Pitrola promueve el método de aparato en el PO al movimiento sindical. Es otro episodio de autoproclamación ya que según esta perspectiva, el Encuentro solo sirve para un recuento de fuerzas, cuando se trata de movilizar a las grandes masas y no contar los porotos. Además, se trataría de un recuento filtrado por medio de exclusiones.

No hay, por lo tanto, una perspectiva para incidir sobre el movimiento obrero, y especialmente sobre un sector gigante que se inclinó por los F-F, con un planteo de lucha frente a la miseria en curso, que coloque esto como centro para impulsar un reagrupamiento e incidir sobre un sector más amplio de la clase obrera. Como si esto hoy no fuera toda una definición política frente al “no salgamos a la calle” de AF. La autoproclamación con fines electorales enchaleca las posibilidades de acción de la vanguardia obrera, ni qué decir cuando va acompañada del voto ‘unánime’ de un pacto político de ‘transición’ en el Congreso.

Luego dice que nuestra tendencia rechaza el planteo de “Fuera Arcioni”, bajo el supuesto que “recién fue electo”, definición que no existe en ninguna declaración de la Tendencia. Es un intento burdo de ocultar el planteo repetido de Belliboni, de que Macri debe quedarse hasta completar el saqueo. Nuestra corriente no solamente plantea la huelga general indefinida para ganar las reivindicaciones planteadas, que es la única forma de echar a Arcioni, disolver la legislatura y convocar a una Constituyente Soberana, y repudia el planteo de juicio político que reclama el PTS, con la complicidad del aparato oficial del PO – que ya en el pasado había hecho lo mismo con la gobernadora bonaerense. El oficialismo del PO que levanta el “Fuera Arcioni” dice que la huelga general es “propagandística”, o sea que admite un recambio capitalista sin la intervención de la clase obrera.

El entusiasmo que ahora genera el “Fuera Arcioni” es directamente proporcional al rechazo explícito que generó y genera el “Fuera Macri”, a quien ahora se le adjudica como consigna política el entorpecer “el esclarecimiento a los trabajadores que votaron mayoritariamente un relevo fondomonetarista”. No toma nota que el “esclarecimiento" del FIT-U está retrocediendo en votos, porque se reduce a una autoproclamación electoral que dura un breve periodo en el lapso de dos años, y encima en abstracción a la crisis del régimen político responsable de la miseria de las masas.

En el apartado de Chubut, el artículo ensaya una explicación a favor del voto de diputados del FIT-U con el macrismo y el peronismo de la emergencia social. Dice que votar a favor de una ley al servicio del pacto social era “por la conveniencia del movimiento de lucha”, sin explicar absolutamente nada en qué consiste esa conveniencia, amparándose en que había “compromisos con las organizaciones de lucha” que tampoco se sabe cuáles son. Dice que, en cambio, la otra “emergencia”, la del 2016, era diferente porque creaba un “consejo de cooptación” lo cual tampoco explica por qué ahora sí se votó favorablemente.

El faccionalismo que produce la tendencia del PO en algunos dirigentes del oficialismo los lleva a recurrir a agravios de una bajeza total como “impulsora de la huelga general de la boca para afuera”, “revolucionarios de café”, “del ridículo no se vuelve”, “dieron una vuelta por los acampes para sacarse una foto y se fueron a dormir a sus casas”. Estas descalificaciones son la expresión de expulsiones sumarias en el PO y del liquidacionismo faccional que quiere imponer el oficialismo del PO en todos los frentes de lucha.

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