El ‘sindicalismo combativo’ se encuentra en un 'impasse'


No se puede evaluar la movilización que el Sindicalismo Combativo lideró el martes pasado a Plaza de Mayo, sin hacer una referencia al contenido del debate que tuvo lugar en la asamblea convocada por el Plenario del Sindicalismo Combativo y el Sutna, el sábado previo. Los activistas que militan en lo que se llama la Tendencia del Partido Obrero insistieron allí en que las iniciativas hegemónicas del PSC han tropezado con un impasse que se manifiesta en que no amplían la base obrera de las movilizaciones que protagoniza. 

A partir de un análisis diferente por completo de la situación política actual propusimos proceder a una agitación en escala mayor y creciente a favor de pronunciamientos por una huelga general, por las tres o cuatro grandes reivindicaciones que circulan en la clase obrera. Esos pronunciamientos debían servir para dar un carácter de masa a la lucha y derrotar la política criminal de la burocracia de la CGT. El reclamo de sumas extraordinarias que compensen de inmediato la caída del poder adquisitivo y el reclamo de apertura de paritarias allí donde eran arietes de movilización, debía ser integrado a esta agitación. El Sutna, precisamente, se encuentra en lucha por la reapertura de la paritaria correspondiente. Entendíamos que una campaña de estas características impulsaría inquietudes y abriría discusiones en numerosos sindicatos de base y en federaciones regionales, donde sus direcciones siguen una línea de adaptación a la ‘transición ordenada’ que exigen F-F.

La movilización del martes 24, liderada por el Plenario del Sindicalismo Combativo, el Sindicato del Neumático, la Unión Ferroviaria de Haedo y distintas representaciones sindicales que encabeza la izquierda, confirmó estas previsiones.

La consigna que encabezó la movilización fue el reclamo a la CGT y la CTA, “Por un paro de 36 horas y un Plan de Lucha”, un reclamo dirigido a las centrales sindicales. Ese mismo día, las burocracias respectivas firmaban un acuerdo con el gobierno acerca de un “bono” de $5.000, que no será obligatorio, se repartirá en cuotas mensuales y es presentado como ‘un adelanto’ de futuros convenios colectivos.

El grueso de la movilización, como se repite desde hace un tiempo, no estuvo en las representaciones sindicales, limitadas a activistas. La masa estuvo representada por los movimientos sociales, principalmente el Polo Obrero y el MST Teresa Vive, que habían organizado cortes desde el mediodía en los accesos a la capital. Las representaciones sindicales en su totalidad se repiten en cada movilización, tanto como los oradores. El planteo de una coordinadora de tendencias, en contraste con coordinadoras que preparen las luchas y organicen y generalicen las que tienen lugar, tiende a cocinarse en su propia salsa. Lo que es una auto-proclamación es disfrazado como una dirección política de la clase obrera.

Los principales discursos destacaron una ampliación del PSC que nadie observa, salvo si se refiere al acercamiento del PTS. El “sindicalismo combativo” se conforma a los límites de la alianza electoral de la izquierda. Daniel Rapanelli, secretario general del Suteba Ensenada, realzó lo que llamó el capital político y humano conquistado por el plenario, y llamó a defenderlo, aunque no aclaró contra quién o quiénes. El acierto de una política clasista hay que probarlo por la capacidad para acercarse a la clase, algo que en esta movilización, como en las anteriores, no puso en evidencia. Para el periodista que cubrió la cita por el diario La Nación, “los oradores hicieron foco en Macri, pero también deslizaron críticas a Alberto Fernández, al mismo tiempo que llamaron a votar al Frente de Izquierda en octubre”. Sigue en pie el desafío de superar este marco de “sindicalismo del FIT-U” y de convocatorias que se repiten siempre con los mismos protagonistas.

Para superar este marco, el sindicalismo clasista debe dirigirse al movimiento obrero que ha votado a Fernández-Fernández en ausencia de otra opción. La ocupación de Materfer, la lucha de Mielcitas, la lucha de Ranbat, Ansabo y sobre todo, la lucha de Chubut, demuestran que la lucha de la clase obrera excede ampliamente el marco que le quiere imponer la izquierda.

Con esta política, una nutrida columna de la Tendencia del Partido Obrero participó de la movilización, aunque los organizadores no le permitieron subir a la tribuna en el acto central. Se someten a la extorsión de quienes exigen que dejemos de reivindicar nuestra condición de corriente del PO, incluso cuando superamos con holgura los mil militantes y somos una fuerza creciente en el Polo Obrero y la UJS.
Con la consigna de la Huelga General y una importante representación de dirigentes sindicales, la Tendencia del PO llamó la atención de propios y ajenos al ingresar a la Plaza de Mayo.