El movimiento de desocupados en la encrucijada


Conclusiones políticas del acampe frente a Desarrollo Social.

Por El Be para Política Obrera

Luego de 40 horas de acampe, el viernes 13 se levantó la medida de lucha comenzada el día miércoles por la tarde frente al Ministerio de Desarrollo Social. Mientras se desarrollaba el acampe, la cámara de diputados votaba la ley de emergencia alimentaria, la cual, al decir de varios de los organizadores de esta medida, “no resuelve ninguno de nuestros reclamos”. Pero en apoyo de esta ley, y a pocas cuadras de allí, las inmediaciones del Congreso eran ocupadas por el triunvirato San Cayetano (CCC, Ctep y el sector de Barrios de Pie alineado con el kirchnerismo). En definitiva, la ciudad estuvo copada por los trabajadores desocupados y precarizados de Capital y Gran Buenos Aires, mientras en diversos puntos del interior se desarrollaban similares medidas de lucha. Frente a Desarrollo Social estuvieron el Polo Obrero, la Cuba-MTR, el otro sector de Barrios de Pie y la Tendencia del Polo Obrero, entre otras organizaciones.

Hambre y represión

La jornada del miércoles 11 comenzó con el intento del gobierno por frustrar la movilización, suspendiendo los servicios de la línea C del subterráneo desde la mañana. La “preocupación” que el gobierno muestra para “que no se interrumpa” el funcionamiento del transporte durante las marchas o piquetes, no logró quebrar la voluntad de los luchadores. La maniobra fracasó rotundamente, porque los compañeros que llegaron desde la zona sur de la provincia partieron a pie desde Constitución hasta el ministerio. La segunda tentativa por evitar que la manifestación se desarrolle consistió en desatar la represión de la infantería contra la cabecera de la columna. El accionar represivo terminó con algunos compañeros heridos y otros detenidos, pero la movilización se mantuvo firme y la columna logró instalarse frente a Desarrollo Social.

A presar de la masividad y del impacto que la protesta generó en los medios de comunicación durante varios días, el gobierno se negó a dar una respuesta a los reclamos. Por el contrario, se sirvió de la votación de la emergencia alimentaria para confundir y presentar a esta ley como la repuesta positiva a los reclamos de los acampantes. Lamentablemente, los diputados del FIT que la votaron a favor contribuyeron a esta maniobra contra la movilización piquetera.

Antes de ello, y al comenzar el acampe, las organizaciones convocantes reclamaron al gobierno que abra una negociación, lo que nunca tuvo respuesta. Luego del acampe, sin embargo, el gobierno anunció un aumento de $1.000 en dos cuotas ($500 en octubre y $500 en noviembre) de los montos de los planes y un bono por única vez de $2.000 para fines de septiembre. También se comprometió a un aumento de las partidas alimentarias para comedores y merenderos. Aunque debió echar este lastre, el aumento representa una miseria que no llega a cubrir la pérdida de poder adquisitivo de los últimos meses. De la apertura de los programas para los nuevos trabajadores que en la última etapa engrosaron las filas de los desocupados no hubo una sola palabra. Las organizaciones convocantes anunciaron que volverán a las calles por estos puntos.

En un intento de amedrentamiento de la protesta social, el gobierno inició causas penales contra Eduardo Belliboni y Oscar Kuperman. El desprocesamiento de todos los luchadores debe ser parte de los reclamos del movimiento obrero en una campaña por la huelga general. Frente a la represión, el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, llamó a abandonar las calles, responsabilizando así a los manifestantes por lo ocurrido.

A dónde va el movimiento piquetero

Desde el Polo Obrero Tendencia hemos movilizado y participado del acampe durante las 40 horas que duró. Defendemos la necesidad de recuperar el programa histórico del Polo Obrero que implica, no sólo organizar a los desocupados por trabajo genuino, sino también la lucha por un programa político y una salida obrera a la crisis. Las reivindicaciones por planes y mercadería deben servir de reagrupamiento de los desocupados para luchar por una salida de poder. No se trata sólo de ganar las calles, sino que hay que hacerlo con un programa. La idea de que los cortes de calles podrían reemplazar a un programa político de la clase obrera es una versión devaluada del planteo setentista de que los fusiles podían reemplazar a los programas. El encorsetamiento en los reclamos reivindicativos rompe una línea histórica de lucha de la clase obrera que arranca en el Cordobazo y resurge con el movimiento piquetero de los años 90-2000, que es la tendencia a la lucha por un gobierno obrero. La Tendencia del Polo Obrero busca retomar ese hilo conductor histórico. Nuestro planteo es el de la unidad de los ocupados con los desocupados a través de un planteo común de salida a la crisis, que se encarna en el método de la Huelga General. El régimen capitalista se ha vuelto incompatible con la garantía de fuentes de trabajo genuino para la población. Los desocupados de este país necesitan un programa ligue las reivindicaciones inmediatas con un planteo de poder.

-Por el derecho al trabajo y la apertura de los programas sociales; duplicación de los montos de planes y asignaciones; aumento de las partidas alimentarias para comedores y merenderos; Por el desprocesamiento de todos los luchadores; Fuera el FMI; unidad de ocupados y desocupados. Por la huelga general para obtener estos reclamos e imponer la convocatoria a una Asamblea Constituyente libre y soberana, que revoque los poderes del Estado y reorganice al país sobre nuevas bases. Por un gobierno de los trabajadores.

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