DEFOLTEANDO AL CIUDADANO



Elecciones de octubre, esperando la carroza.

Por Jorge Altamira

El gobierno anunció el domingo una nueva serie de medidas que, al igual que las precedentes, sabe de antemano que no van a funcionar. La consecuencia de las limitaciones a la compra de divisas será la creación de un mercado negro y, a corto plazo, una corrida bancaria; la norma que obliga a repatriar las divisas de exportación provocará la dolarización de la producción para exportar o la retención de la cosecha; la exención de retenciones a las exportaciones constituye un duro golpe a la recaudación impositiva; la discriminación entre la tarifa de nafta para la producción, de un lado, y los usuarios individuales, del otro) generará un comercio paralelo de combustible; el incumplimiento de los vencimientos de la deuda pública (la parte estratégica del paquete) desatará una declaración de default.

Leliqs

El paquete abre también las puertas a una hiperinflación. El gobierno tiene tan claro que este nuevo anuncio precipita a la economía a este escenario, que ha ofrecido inyectar dinero los bancos que no puedan cubrir sus encajes debido al retiro masivo de los depósitos. Para eso prometió lo que se llama operación de recompra, o sea la emisión de dinero contra la garantía de un título público o financiero. El anuncio suena extraño, porque eso es lo que harán exactamente los bancos, sin pedir permiso a nadie, cuando se deshagan del stock de Leliqs, que suman un billón y medio de pesos. Los anuncios, por el contrario, aumentan todavía más la tasa de interés de esas Leliqs, con la vana expectativa de retener a los ahorristas en los bancos, Con la cabeza todavía puesta en el espejismo de no terminar último en las elecciones de octubre, el gobierno ha evitado restringir la compra de divisas para turismo en el exterior o el pago con tarjeta. Supone que las mega devaluaciones serán suficientes para disuadir a viajeros.

Lo que va a funcionar menos es otro aspecto de los anuncios: el congelamiento no declarado de salarios y jubilaciones, en un ambiente hiperinflacionario. La decisión del Consejo del Salario de llevar el mínimo a $16 mil; aumentar solamente el piso jubilatorio en 900 pesos; o autorizar bonificaciones no remunerativas de cinco mil pesos por única vez; va a conducir inexorablemente a una rebelión popular.

El Congreso del FMI

El hilo conductor de las medidas anunciadas por medio de decretos y resoluciones no es su eficacia económica, sino la posibilidad de que sean avaladas por el Congreso, o sea por ley. A cambio de este respaldo político, el FMI podría depositar la última cuota (u$s5400 millones) del préstamo de u$s60 mil millones. No hay la menor duda de que se trata de un operativo respaldado por la diplomacia del fascistoide Trump. La pieza principal del acuerdo es el ‘reperfilamiento’ de la deuda. El próximo gobierno quedaría privado, en tal caso, de rediseñar la política de deuda y financiación del exterior, en función de su propio plan económico. No es que F-F tengan en carpeta un programa revolucionario – Alberto Fernández, Guillermo Nielsen y buena parte de los gobernadores actúan sin el menor disimulo como lobbistas del capital que opera en Vaca Muerta, de las mineras como Barrick Gold, y de los que han comenzado a sacar el litio en el norte del país – incluidos los capitales de China. La renegociación de la deuda externa, por parte del kichnero-pejotismo tiene el propósito de abrir una ventana de financiación para estos emprendimientos.

Un copatrocinio del paquete macrista, por parte del Congreso, busca arrimar al albertismo al naufragio. Si F-F no acompañan la maniobra oficial, el gobierno perdería su último m³ de oxígeno. Los voceros parlamentarios del albertismo se han apresurado a mentir que son convocados para un rescate de la quiebra, cuando nunca se los había consultado para el endeudamiento o el acuerdo con el FMI. Es falso. Votaron toda la legislación acorde con el Fondo y la deuda, y pidieron no ser convocados para no aparecer como cómplices del macrismo, Esos legisladores ofrecen ahora, como alternativa, dilatar el tratamiento del paquete, dejando en vigencia los DNU´s y resoluciones ya dictados. El albertismo está haciendo correr la versión de que el FMI no entregaría la cuota faltante cualquiera fuera el resultado de la gestión en el Congreso.

Emergencia alimentaria, cortina de humo

Las pujas y contradicciones entre los distintos actores del campo político burgués no deben hacer ignorar la complicidad entre ellos – en última instancia, estratégica. Esta complicidad se manifiesta en la campaña de los medios kirchneristas y el clero a favor de declarar “la emergencia alimentaria”, cuando todos ellos saben que ella no conduce a nada cuando el poder se encuentra en manos de los agentes del capital financiero. La campaña ‘alimentaria’ no tiene el propósito de ilustrar acerca del carácter de la bancarrota capitalista sino que es una cortina de humo sobre ella. Es una tentativa de ataque electoral al gobierno, de naturaleza exclusivamente demagógica. Para salir de la miseria alimentaria es necesario un plan que ataque el monopolio capitalista, por un lado, y arrebate el poder a la burguesía, por el otro.

El escenario es el siguiente. Por un lado, un acuerdo en el Congreso, para obtener la última cuota del FMI y la neutralidad, al menos, de Trump, lo cual no detendría el profundo derrumbe social, y provocaría una crisis entre los ganadores de las Paso y los trabajadores que lo votaron. Por el otro lado, un desacuerdo parlamentario, fundado en la necesidad de los K de no despilfarrar ‘capital político’, y la posible remoción del gobierno – para gestar uno interino, que deberá discutir de nuevo el paquete que el Congreso no llegue a votar.

El planteo de AF, a saber, “que el gobierno se haga cargo”, no constituye, de modo alguno, como se lo quiere presentar, un planteo de independencia del poder de turno o de protección de los objetivos del electorado que lo ha votado. Es una forma vergonzante de rechazar un llamado a la movilización del pueblo para terminar con este gobierno, romper con el FMI y con el régimen político actual, que es la verdadera matriz del derrumbe económico, social y político de Argentina.

La clase obrera


La conclusión para la clase obrera es sencilla. El gobierno no tiene el interés ni los medios para atemperar siquiera la miseria social de los trabajadores, generada por la crisis capitalista y sus gobiernos. Tampoco lo tiene la oposición más votada, F-F, que remite esa salida a diciembre. Los tiempos de las masas y los tiempos de la bancarrota capitalista no se encajan con los tiempos constitucionales. El régimen se ha metido en un zugzwang político – el que mueve la pieza, en el ajedrez, pierde. La iniciativa que las masas no tomen, nadie la tomará en lugar de ellas – menos que nadie la burocracia sindical, a la cual se le ha encargado que esto no ocurra, en especial por parte del kirchnerismo y los gobernadores. De ahí, el planteo de una campaña de pronunciamientos por una huelga general, y de ahí nuestro planteo a favor de una Asamblea Constituyente Soberana se haga cargo del poder político.

Caracterizamos, de nuestra parte, que el planteo del Sindicato del Neumático a favor de plenarios y asambleas generales regionales, constituye una gran iniciativa para impulsar una iniciativa de masas en la presente crisis. La agenda es, en la actualidad desarrollar la intervención de contingentes obreros cada vez más poderosos, y no limitarse al efecto de agitación de marchas de una vanguardia. En especial cuando hay un número importante de fábricas ocupadas, manifestaciones, protestas y una deliberación creciente del activismo. El proceso electoral, como lo hemos previsto y advertido en forma reiterada y en polémicas a veces fatigosas, concluye en una crisis descomunal, que no resolverá el ‘electorado’, sino las masas.

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