Carta abierta a la UJS y a los luchadores: Por un balance a fondo de la derrota en la FUBA

Por Federico Fernández, Juan Cruz Mondino, Matías Solanilla, Camila Pérez, Marcos Solari Pozzo, Federico Silvero, UJS Partido Obrero – Tendencia. Publicado en Política Obrera

"Los estudiantes que forman parte de la UJS tienen un importante papel que cumplir como jóvenes revolucionarios; representan en la Universidad y los colegios una política de clase para la educación. Lejos de encerrarse en el estrecho estudiantilismo y academicismo que caracterizan a las corrientes estudiantiles, nuestra agrupación –la TERS– lucha por tirar abajo los muros de los recintos educacionales para hacer entrar en ellos la política revolucionaria de la clase obrera, lucha por poner las organizaciones de masas del estudiantado al servicio del combate por el Gobierno Obrero y Popular"

La Unión de Juventudes por el Socialismo atraviesa su mayor crisis desde que fue fundada en 1972. La fracción oficial ha llevado su política de adaptación electoral y de aparato a niveles de liquidación extrema en la juventud. Las expulsiones masivas, como la censura y el faccionalismo, son los puntos más altos de una orientación que ha colocado a la UJS frente a una tremenda derrota política. Las elecciones en la UBA donde se perdieron centros de estudiantes y, probablemente, la dirección de la FUBA –conquistada en 2001– son la muestra concentrada de un derrumbe político y organizativo. Hoy la UJS no solo ha perdido una fisonomía nacional –destruyendo su propia Mesa Nacional debido a las separaciones– sino que ha abandonado la tarea de colocarse ella misma como la organización socialista de una juventud aliada a los trabajadores para pelear por un gobierno propio. El seguidismo al feminismo y al parlamentarismo, así como el desarrollo de un aparato que ha tomado el control de su dirección política, erosionan nuestro perfil combativo y revolucionario.

Se ha reemplazado una estrategia directamente relacionada en la lucha por el poder obrero por una suerte de ´centro–izquierdismo´ juvenil. En la juventud, al ser conformada por todas las clases sociales, la orientación de un partido revolucionario es insustituible. Del reformismo del 18´ a la "juventud peronista" de los 70 y del ´fubismo´ anti peronista a la FUBA piquetera del 2001; el movimiento estudiantil argentino ha demostrado recorrer toda la palestra de la política nacional. Frente a la etapa actual de bancarrota capitalista, crisis, guerras y revoluciones que se ha acentuado desde la crisis del 2008 y frente a una Argentina que reúne todas las condiciones de marchar hacia un cuadro explosivo; la izquierda revolucionaria –contradictoriamente– está en un franco retroceso. Un riguroso balance del estado de situación de la UJS y una implacable crítica a su dirección política son condiciones necesarias para reagrupar a la juventud y elaborar una salida positiva.
La famosa frase de León Trotsky en el Programa de Transición "La crisis histórica de la humanidad se reduce a la crisis de la dirección revolucionaria", tiene completa vigencia. Esta carta abierta, que elaboramos los jóvenes que nos organizamos con la Tendencia que exige su reconocimiento en el Partido Obrero, tiene el objetivo de abrir este importante debate y de arribar a las conclusiones necesarias para reconstruir a la UJS. Semejante tarea implica un desafío que tiene que interpelar a todos los jóvenes que, de una u otra forma, nos hemos sentido referenciados, a lo largo de tantos años, en la Unión de Juventudes por el Socialismo.

Aparato
La dirección actual de la UJS se encuentra dominada por un interés de grupo. Lo revela la manera en que esa dirección atravesó la crisis partidaria. La manipulación del debate llegó a niveles de abierta censura, expulsiones sumarias, desconocimiento de organismos, liquidación de círculos y una escalada en difamaciones y provocaciones sin pruebas que dañaron fuertemente el prestigio de la organización. La dirección de la UJS, para blindarse a sí misma de sus desaciertos, promueve la despolitización y las calumnias como método de ´saldar´ debates. No tener interés en una polémica franca al interior de su propia organización, prefiriendo la liquidación, demuestra el abandono de un propósito socialista. Una juventud que pretenda ser el canal para una intervención revolucionaria se da de patadas con estos métodos. El desbarranque de la organización fue ´lubricado´ por el aliento –desde el CC– hacia el arribismo y la promulgación de rentas por doquier. Naturalmente esas rentas son de índole distinta. En muchos casos los precarios empleos que ofrece la posibilidad de administrar los centros de estudiantes y la federación han actuado como punto de apoyo para el desarrollo de esta ´conciencia´ de aparato. En otros directamente el aparato del partido ha utilizado sus recursos económicos para ´contener´ un debate político.

Una concepción semejante no puede dejar de reflejarse en la política hacia las organizaciones de las masas. Luego de las expulsiones partidarias la UJS oficial ha dado un salto aplicándolas a los organismos de lucha. Han intentado ´robarse´ el centro de estudiantes de Visuales de la UNA suplantando "a dedo" a sus dirigentes y administradores. En Veterinaria de la UBA llegaron al bochorno de ¡proscribir! la lista de la Tendencia luego de expulsar a sus integrantes de la agrupación que compartimos. En otros lados pusieron en riesgo centros de estudiantes y listas únicas con el activismo extorsionando para que los militantes de la Tendencia no seamos siquiera parte de ellas, como ocurrió en Historia de la UNR y en Psicología y Filosofía de la UBA. La UJS oficial ha decidido abandonar el método de la persuasión política y la acción común con los luchadores y reemplazarlo por una persecución de aparato a cualquiera que ose demostrar una diferencia.

Un grupo que actúa de esta manera no puede más que imprimirle una orientación ´administrativa´ a nuestras posiciones en el movimiento estudiantil. La defensa de las posiciones conquistadas a través de años de lucha contra los aparatos de la burguesía en el movimiento estudiantil se ha convertido en un fin en sí mismo. Como no puede ser de otra forma para una organización de izquierda, el conservadurismo en defensa de las ´posiciones´ resultó en una implosión política que arrasó con esas posiciones. La UJS tiene que retomar sus mejores tradiciones de reclutamiento socialista, alejado por lo tanto de la ´disciplina´ del aparato. Todo lo que pueda ser interpretado como una reedición de los métodos de las burocracias tradicionales tienen que ser combatidos políticamente. En el caso de las rentas tienen que estar sometidas a un profundo balance político. Hay que promover la rotación y evitar el establecimiento de un ´staff´ permanente. Los centros de estudiantes tienen que volver a realizar campañas para que el Estado se haga cargo de los ´servicios´ que hoy provisoriamente son reemplazados por la herramienta de organización.
La degeneración que denunciamos no nace de la nada; se trata de la manifestación en la UJS de la ´conclusión´ a la que ha llegado la dirección del PO, según la cual sería posible sustituir a la clase obrera como sujeto revolucionario, y a su partido, por un aparato de composición y programa pequeñoburgués. De ahí se desprende una política que abandona la perspectiva de clase en los planteos estudiantiles y los reemplaza por campañas destinadas a reclutar con esta política disociada de la lucha por la revolución socialista dirigida por los trabajadores. El debate sobre el carácter de la revolución cubana que se inició en un campamento de la UJS en 2016 –en una exposición de Jorge Altamira– ha puesto blanco sobre negro la defensa de una parte de la dirección partidaria de una ´sustitución´ contra la clase obrera.

Universidad
La UJS ha retrocedido en las elecciones universitarias. El desplome mayor ocurrió en Buenos Aires colocando la posibilidad certera de la vuelta de Franja Morada a la conducción de la FUBA. En Medicina, donde ganamos el centro al calor de la rebelión educativa, la caída adquiere tintes dramáticos (del 37% al tercer lugar con un 7%), se ha perdido el centro de Filosofía y Letras y en todas las facultades se ha retrocedido. Se han dilapidado las energías de un movimiento estudiantil que supo ser durante todo el macrismo un protagonista en las luchas contra el gobierno. Las tesis de la ´contención´ de los aparatos que redundaron en un vuelco hacia las fuerzas del régimen –que esgrime la UJS oficial– es la confesión de su propia política.

En dúo con la conducción de la AGD, estas direcciones partidarias llevaron hacia un extremo una política conservadora. Así como a nivel general se bloqueó la posibilidad de que la izquierda aparezca a la cabeza de una lucha política frontal contra el gobierno, en la Universidad, se ha desechado todo camino de poner en pie de lucha a los estudiantes y docentes. La propia rebelión educativa careció de un planteo acorde a sus aspiraciones. Mientras decenas de miles de estudiantes marchaban a Plaza de Mayo –contra la orientación K de quedarse en Palacio Pizzurno– al grito de que se vaya el gobierno de Macri, el oficialismo del PO –siempre con su "oído pegado a las masas"– desechaba las consignas de expulsar al gobierno y reemplazarlo mediante la convocatoria a una Asamblea Constituyente Soberana.

De la rebelión educativa la UJS sacó las conclusiones opuestas a la realidad: donde hubo un desborde, destacó la ´contención´, donde se profundizaron las conclusiones políticas del movimiento argumentó el ´reflujo´. Recordemos que luego del mal acuerdo en la paritaria de la Conadu K las tomas y las movilizaciones continuaron durante semanas. A pesar de los desaciertos políticos de la izquierda el empuje del movimiento colocó contra las cuerdas a la FUBA ilegítima que se había montado apenas semanas antes por el rectorado. El acuerdo con el kirchnerismo para recuperar la FUBA del golpe estatal del 2018 implicó, sin embargo, una disolución política de la UJS. La adaptación al nacionalismo –¡mientras se lo caracteriza como "el bloqueo principal"! – ha llevado a realizar un congreso extraordinario de la federación al servicio de las posiciones políticas de los K.

Durante todo el año se evitó desarrollar una lucha frontal en relación al lugar que ocupa el nacionalismo en la estructura del régimen de poder de la universidad reemplazándola por una disputa ´ideológica´ o de discursos, en clave electoral. Esta ´tregua´ permanente con los K significó una neutralización completa de la federación. El rectorado y las agrupaciones ligadas al macrismo, fuertemente golpeadas por la rebelión del 2018, pudieron reagruparse y conseguir una victoria política que va a contra marcha de su derrumbe nacional. El kirchnerismo espera, por su parte, que la llegada al poder de Alberto Fernández lo vuelva a colocar en una asociación directa con los negociados de la privatización educativa. Este final cantado de los K no fue preparado por la UJS. La FUBA, luego de casi dos décadas, se va a perder sin pena ni gloria, sin un movimiento estudiantil preocupado por defenderla. La izquierda en todas sus variantes es responsable de este desconcierto político. La política rabiosamente electoralista de la dirección de la UJS es simplemente una expresión aguda de una adaptación que recorre al conjunto de la izquierda. El PTS directamente ha renunciado a la intervención en el movimiento estudiantil, centrado exclusivamente en la ´instalación´ de candidatos electorales.

De todas formas los bloques políticos que se preparan para entregar todas las reivindicaciones de la Universidad al FMI sólo pueden generar nuevas rebeliones docentes y estudiantiles. En primera instancia el plan de descalificación educativa en la enseñanza superior va a intentar debutar con una destrucción de las carreras de Ingeniería (Plan 2020). Esta reforma preparará, luego, la del conjunto de las carreras. La resolución 1.254 y el Sistema de Créditos prefiguran esta orientación de penetración capitalista en la educación –no es simplemente un problema ´presupuestario´ o de ajuste. La UJS para poder enfrentar esta situación tiene que someter a un fuerte balance sus posiciones y desarrollar un giro en su política que le permita volverse a poner a la cabeza de ese movimiento estudiantil. En la posibilidad de que se abra un proceso de grandes luchas en la Universidad, la conquista de la Franja Morada y el peronismo de los ´aparatos´ de los centros de estudiantes pueden ser simplemente un dato anecdótico en el conjunto de la situación.

Secundarios y terciarios
En los últimos años la UJS ha retrocedido como corriente política dentro del movimiento secundario. En Buenos Aires no se ha logrado incidir políticamente en la orientación de la coordinadora (CEB), hoy ´copada´ por el aparato K. La movilización del 16 de septiembre, sin embargo, demostró que el ´dominio´ K resulta en una estrangulación del movimiento. La marcha fue la menos concurrida en años producto de que la burocracia kirchnerista de la CEB actúa como un freno total a cualquier disposición de lucha. Toda la izquierda, sin embargo, se ubica a la rastra de un kirchnerismo raquítico. La UJS marchó en el aniversario de la Noche de los Lápices con la consigna "que la secundaria del futuro se vaya con Macri". Una adaptación política que les oculta a los estudiantes que, justamente, el conjunto de reformas antieducativas son el pilar que une a macristas y kirchneristas. Ese seguidismo inocuo boicotea las posibilidades de que la izquierda aparezca en el movimiento con una fisonomía independiente y de lucha.

La UJS no ha logrado estructurar una intervención política en los centros de estudiantes. Donde llegamos a dirigir, la falta de una estructuración como corriente lleva a un desaprovecho de esas posiciones que terminan siendo circunstanciales. La mayor parte de la construcción política en la UJS de secundarios está fuertemente asociada a un discurso feminista. No se promueve una delimitación con el ´pluriclasismo´ del movimiento, más bien hay un apoyo en él. El reclutamiento, por lo tanto, no se realiza sobre bases socialistas sino que se le imprime la impronta de un movimiento ideológicamente adversario del gobierno de trabajadores. Para retomar un camino de estructuración política es necesario un balance de conjunto del estado de situación del movimiento secundario.

En el caso de los terciarios la lucha contra la Unicaba ha entrado en un verdadero impasse. El rechazo profundo del conjunto de los institutos a esta degradación educativa no encontró en 2019 una propuesta de la izquierda de continuar la lucha. El trabajo de la UJS –de ascenso en 2018– se ha desarmado como consecuencia de la falta de orientación política. La última consigna, copiada de los secundarios, donde se propone "que la Unicaba se vaya con Macri" desconcierta por completo a un movimiento que tiene como sus enemigos al kirchnerismo que ha apoyado desde un principio esta contra-reforma. La conquista de la UJS de una importante cantidad de terciarios en el resto del país reclama una intervención nacional unificada que hoy se encuentra ausente.
Tanto en secundarios, como en terciarios, la UJS ha ido abandonado un planteo integral para la educación, condición necesaria para darle al movimiento una iniciativa estratégica. El rechazo a la "secundaria del futuro" y la Unicaba no tienen que significar la reivindicación del estado de cosas anterior. Hay que presentar una salida a la crisis de la educación que tiene como responsables al conjunto de los últimos gobiernos. La UJS tiene que contraponer un programa que parta de la renacionalización del sistema educativo, el aumento de su presupuesto y un salario igual a la canasta familiar para sus trabajadores. El conjunto de estas ´reformas´ que impulsan los gobiernos significan una reorganización capitalista de la educación. Una perspectiva socialista tiene que desarrollar el sujeto histórico que puede darle una salida a la crisis educativa: los trabajadores. La lucha educativa está integralmente asociada a la pelea por un gobierno obrero.

Mujer
La lucha por el aborto legal, seguro y gratuito, así como por la separación de la Iglesia del Estado, ha significado la irrupción de la juventud y la incorporación de cientos de miles de jóvenes, mujeres y hombres a una verdadera escuela de confrontación política con el Estado. La política de la UJS no ha resultado en la incorporación de compañeras (y compañeros) a posiciones socialistas sino en la adaptación de nuestra organización a planteos pequeño–burgueses y feministas. La ausencia de una campaña con una tarea estratégica –fuera el gobierno y los partidos del clero, Asamblea Constituyente por los reclamos del movimiento– ha significado un límite en la pelea por la dirección del proceso de lucha. Una de sus causas es la lectura derrotista de la experiencia de la ola verde, que condujo a insistir por una salida de carácter parlamentario.

Hubo un abordaje ultimatista que llevó al choque con las organizaciones de mujeres que no apoyaban la propuesta de consulta vinculante; luego, se optó por evitar cualquier campaña para extender el movimiento. Que posteriormente al 8A no convocáramos asambleas para discutir un plan de acción –siendo la única orientación valorable que podía darse a la consulta – refleja un profundo electoralismo ("vamos por diputados 100% verdes"). Nuestro planteo, al no diferenciarse del feminismo, dio curso a la concepción que "con la marea verde alcanza" limitando el reclutamiento a nuestras filas. Aquí, las limitaciones del famoso "oído pegado a las masas", son absolutas. Cuando el movimiento es todo y el partido se restringe a repetir lo que el movimiento dice, en lugar de ofrecer al mismo una orientación –que necesariamente debe estar por delante de éste–, las mujeres no ven el sentido de organizarse en el partido revolucionario porque este no les representa ninguna función. En el caso de la ESI la campaña demostró límites similares. El proyecto presentado en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires fue aprobado sobre tablas, sin ninguna movilización, para luego pasar a ser cajoneado por los senadores provinciales. La ausencia total de una campaña por la movilización política de los estudiantes y docentes para arrancar la ESI al Estado muestran a las claras esa misma adaptación al parlamento.

En la actualidad no hay ningún balance ni campañas por la ESI. Tampoco hemos explotado el ángulo de denuncia al capitalismo por la regimentación que éste desarrolla sobre la sexualidad. Esto es crucial, porque de lo contrario nos colocamos en la orientación de la educación como salida al problema de la violencia, la tan conocida "batalla cultural", –que es el fundamento de leyes como la "Ley Micaela"– en oposición al requerimiento de un cambio más profundo, a saber, de las bases del régimen social existente. Un abordaje socialista del tema elaborado por estudiantes, docentes y especialistas, es un paso importantísimo. Hay que reclamar una educación revolucionaria, en contra de la represión y regimentación de la sexualidad, por la libertad humana en todos los planos. Dicha orientación es contrapuesta a la "perspectiva de género", en el último período reivindicada por la UJS y el PDT, que no es más que la postura de los bloques capitalistas asistidos por la ONU. La discusión sobre el lenguaje inclusivo también está enmarcada en el debate sobre la opresión de la mujer como una problemática cultural o como estructural. La UJS se ha subido a esta forma del lenguaje sin desarrollo alguno de debate con el feminismo y toda la corriente filosófica analítica que lo promueve. Esta corriente ha desenvuelto desde hace algunas décadas la idea de que el lenguaje es "la realidad" y que, por lo tanto, cambiar el primero es cambiar la segunda y todas las situaciones de opresión atadas a ésta. Del uso sin más del lenguaje inclusivo – en oportunidades como las elecciones de Córdoba ("Ahora, nosotrEs") – se desprende una adaptación a estas posiciones contrarias al marxismo y la pérdida de una oportunidad de abrir una discusión con cientos de jóvenes, interesadas en la formación teórica y política.

La UJS ha manipulado en forma faccional las denuncias de violencia de género. Esta ha sido el santo y seña en el ataque sin principios contra la Tendencia, bajo la difamación de que más de 1.100 militantes nos organizamos para "defender violadores". Este lineamiento se exacerba en el hecho de que parte de la UJS defiende el escrache como método frente a los casos de violencia, en un afán de seguidismo a las corrientes feministas.

En la UJS se llevaron adelante decenas de separaciones, sin proceder primero a una discusión acerca de cómo fueron incorporados esos separados, ni un balance de la responsabilidad de los organismos dirigentes durante su estada en el partido. En capital, se convocó un plenario sin una posición frente al conjunto de la militancia sobre el método con que fueron abordadas. Las separaciones se llevaron adelante por comisiones del PdT sin integrar a los círculos a la discusión, a pesar de que son los que pueden votar resoluciones al respecto. Las reincorporaciones de varios de los separados se dieron de la misma forma arbitraria. El partido revolucionario tiene que darse un debate político acerca de las razones por las que estos flagelos se introducen dentro de un partido que recluta militantes para luchar por su abolición.

De la misma manera, debemos tomar nota de los factores que cumplen un rol importante en la descomposición de la juventud y en la generación de situaciones de violencia. Las drogas son la expresión por excelencia de esto; no es menor que gran parte de los casos de ataques contra la integridad personal y sexual sean bajo los efectos de las mismas. Lejos de un uso ´recreativo´ las drogas son insertadas por el capitalismo que usufructúa de este negocio y provoca un estado de inconsciencia que potencia la alienación de la clase trabajadora respecto de sí misma y de sus compañeros y compañeras. La UJS debe convocar a la juventud a rechazar las drogas y a concentrar sus energías en la lucha por la revolución socialista, que es la única salida real a las miserias y el malestar que atraviesa a los jóvenes.

Juventud del Polo Obrero
La reciente fundación de la Juventud del Polo Obrero demuestra enormes problemas que atraviesan, no solo a la juventud, sino al partido de conjunto. En primera instancia, el mantener dos agrupamientos juveniles por separado demuestra la tentativa del Polo Obrero como organización por construir su propio aparato separado de toda centralización del partido, incluyendo a la juventud. Las razones respecto a la formación de dos juventudes que no compartirían reivindicaciones son sumamente falsas. Lo cierto es que no hubo iniciativa alguna, por parte de la UJS, para intervenir y desarrollarse entre las barriadas. Las campañas sobre la despenalización de la marihuana, contra la represión y el gatillo fácil han estado separadas por completo del impulso de campañas entre las barriadas obreras.

Una juventud que se organiza contra los narcotraficantes, contra la represión policial, las redes de trata debe hacerlo con una orientación política para brindar al conjunto de la juventud una perspectiva estratégica ligada al gobierno de los trabajadores. Esa orientación se encuentra en el ´ADN´ de la UJS desde que los Círculos Barriales de la Juventud se fusionaron con la TERS. No hay un balance ni una explicación a la conformación de otra organización juvenil. En consecuencia, ante la ausencia de toda campaña en este sentido se ha proliferado la división inexistente en favor del desarrollo de un aparato propio del Polo Obrero. En nuestra visión la UJS tiene que ser la organización de toda la juventud, con la perspectiva de fusionarse con todas las expresiones juveniles en lucha y socialistas del país.

Proponemos
Todos los puntos de polémica política que desarrollamos en esta carta abierta deberían ser parte de un debate democrático al interior de nuestro partido. Por decisión unilateral de una dirección provisoria, sin embargo, esto no se ha desenvuelto. La UJS no puede, de todas formas, acompañar a un aparato que promete llevarla hacia su disolución como corriente revolucionaria. Necesitamos una fuerte delimitación política contra las expulsiones, las maniobras y la censura. La UJS tiene que ser reconstruida sobre la base de un amplio debate político. Los jóvenes que nos referenciamos en la Tendencia del Partido Obrero somos parte de la historia, del presente y del futuro de la UJS. Convocamos abiertamente a una rebelión en las bases de la juventud. Un pronunciamiento contundente y de gran escala puede quebrar la presión del aparato, condición fundamental para que emerja el debate y los planteos de salida. Llamamos a rechazar explícitamente las expulsiones, a reconocer a la Tendencia del PO y a organizar un amplio debate que reunifique a nuestra juventud sobre las bases históricas que llevaron a su fundación: una juventud revolucionaria que, junto a la clase obrera, luche por un gobierno propio.

¡Viva la Unión de Juventudes por el Socialismo! ¡Viva el Partido Obrero!