FUERA MACRI… NUNCA. El electoralismo de la fracción oficial


Por Marcelo Ramal y Jacyn


Un lector desprevenido que viera la nota de Prensa Obrera titulada “¿Y el Fuera Macri?” podría pensar que la dirección del PO finalmente resolvió explicar por qué, a lo largo de una crisis que sólo tiene como precedente a la del 2001, renunció a levantar un planteo de poder contra el régimen imperante. La fracción oficial mantuvo a nuestro partido en un estricto terreno electoral durante todo este período de bancarrota económica y política (default, cuadernos, cuestionamientos a la continuidad de Macri, movilizaciones de masas de mujeres y numerosas luchas obreras). En este largo año y medio, quienes sí hicimos ese planteo, a través de varios textos y debates, somos quienes reclamamos hoy el derecho a tendencia en el PO. Por la negativa a desarrollar una campaña de agitación política –Fuera Macri, Asamblea Constituyente, gobierno de trabajadores-, el Partido Obrero dejó pasar la oportunidad de apuntar al poder político durante todo este período convulsivo. Lo mismo vale para los demás integrantes del FIT.

Pero ¿es ese el objetivo del artículo? No. El autor de la nota no revisa la política electorera tenazmente defendida por la fracción oficial, sino que por el contrario cree haber encontrado la oportunidad de reafirmarla, o sea de reivindicar su oposición a esa agitación política y actuar como inimaginable pata de Macri e incluso del kircherismo, el cual acuñó el slogan “tenemos 2019”. Denuncia a nuestra tendencia, “defensora acérrima de la consigna Fuera Macri”, textual, porque no levantaríamos esta consigna en la declaración de apoyo a las listas del FIT-U. Tenemos aquí a un trotskista que está orgulloso por haberse alejado de la perspectiva de echar a Macri, en función de una Constituyente Soberana y un Gobierno de Trabajadores. Se trata de un claro repudio a la historia de nuestro partido, y a su actuación en el período preparatorio del cordobazo y luego del argentinazo. La insistencia del oficialismo por demarcarse de nuestra corriente interna en NO plantear que se vaya el gobierno se hace más provocadora ahora, cuando por fin parece concretarse el ‘tenemos 2019’ y el oficialismo puede navegar por sus aguas preferidas, que es ir con ‘un solo puño’ a pedir votos para el FIT. 

Pero el oficialismo del PO se vuelve a equivocar, intencionadamente, al pretender criticarnos. El autor de la nota sabe muy bien que el planteo de que se vaya al gobierno continúa presente, en éste y en otros de nuestros textos recientes, incluso en pleno proceso electoral, o especialmente en este proceso políticamente fraudulento. Nosotros seguimos agitando “la revocatoria de todos los poderes y la convocatoria a una asamblea constituyente”,precisamente el planteo que esconden todos los partidos del FIT, a pesar de haberlo inscripto en el programa por pura formalidad, o hasta incluso por presión del MST de Pino Solanas y Luis Juez. . Nuestros críticos se oponían a levantar Fuera Macri hace más de un año, con el argumento de que podía resultar “funcional al voto al kirchnerismo…”, incluso cuando faltaban 18 meses para las elecciones. Reemplazaron la ‘revolución permanente’ por la elección permanente y por el “acuerdo electoral integral”, que le asegurara al oficialismo determinadas candidaturas. En función de esta ‘estrategia’ sabotean ahora la campaña electoral del FIT, apartándose de los planteos de su programa, expulsando a decenas y decenas de militantes e interviniendo judicialmente el distrito de Tucumán. Fueron electoralistas cuando lo que se debatía en el país no era el voto contra el macrismo, sino si el macrismo debía continuar gobernando en medio de un derrumbe político y económico sin precedentes. La dirección del PO, por lo tanto, subordinó la crisis de régimen y su intervención en la misma a un horizonte electoralista, incluso cuando las elecciones estaban muy lejos del centro del escenario político. 

El autor del artículo de Prensa Obrera simplemente miente cuando afirma que “la consigna ´Fuera Macri y el régimen corrupto de kirchneristas, pejostistas y macristas' fue colocada al tope de la agitación política del PO en agosto-septiembre de 2018”, esto es cuando finalmente fue aprobada en el CC del PO a instancias de Altamira, Quintana y Ramal, al cabo de tres meses de debate. Sencillamente no existió campaña alguna en torno a esta consigna, de otro modo no habría tanto encono en el oficialismo contra ella. Esto es reconocido a reglón seguido de manera vergonzante, cuando afirma que “a pesar de los denodados esfuerzos de la vanguardia obrera y de nuestro partido por darle continuidad y profundizar el proceso abierto, lo que se impuso finalmente fue el ´hay 2019´”. ¿Lo hay? ¿El proceso electoral en curso es la estación terminal de la PRESENTE bancarrota política y económica? Ahora dice que la ‘vanguardia obrera luchó’ por otro curso, pero desde hace más de año y medio viene agitando el “planchazo” de las luchas. La dirección del PO archivó la consigna recién aprobada para encarar, ¡con un año de premura! la campaña electoral de 2019. Con respecto al “planchazo de las luchas”, ver “La resistencia obrera en tiempos electorales”, de Pablo Busch. 

La dirección del PO ha criticado a la tendencia por “plantear sus consignas en cualquier momento y en cualquier lugar”. Nuestra declaración de apoyo a la lista FIT-U demuestra lo contrario: o sea, de qué modo adaptamos la agitación de un mismo eje –la impugnación de un régimen en ruinas- a diferentes momentos de la crisis. Cuando faltan tres semanas para las Paso, nuestra declaración toma una posición concreta a acerca del voto, y evita que su posición revolucionaria en este período se confunda con un boicot electoral. No llamamos a echar a Macri y el conjunto del régimen que representa mediante el votro, decimos exactamente lo contrario. El electoralismo del oficialismo no sólo es permanente, ni siquiera advierte cómo la crisis política se manifiesta y se manifestará en el proceso electoral. El FIT está convocando a “cambiar”, mediante el voto, nada menos que “la historia”. El discurso político socialista y revolucionario ha sido reemplazado por el slogan vulgar.

Bolsonaro sí, Macri no

Una demostración reciente de todo esto es cómo funcionó el “sistema de consignas” del oficialismo en ocasión de la reciente visita de Bolsonaro a la cumbre de presidentes del Mercosur. Nuestros compañeros de la capital de Santa Fe marcharon a ‘la cumbre’ en esa ciudad, con la consigna “Fuera Macri, Bolsonaro y los gobiernos antiobreros, unidad socialista…”. Nuestros críticos tardíos, en cambio, salieron en Buenos Aires a levantar “Fuera Bolsonaro, unidad socialista de… ” ¡ La impugnación a Macri ni siquiera está presente cuando éste se entrelaza con el fascistoide de Brasil! Si este crimen político del oficialismo llegara a ser justificado con el sambenito de no ser ‘funcional al kirchnerismo’, respondemos que lo han sido más que nunca, porque nada ayuda más al nacionalismo burgués que una izquierda que se coloca a la derecha de ella. El oficialismo ha hecho perder al Partido Obrero la oportunidad de interpelar al votante K acerca del método (no salida electoral sino acción directa) y perspectivas que debe guiar la lucha contra el macrismo ( no recambio electoral sino Constituyente Soberana, Gobierno de Trabajadores). La separación del proletariado de la burguesía se obtiene, principalmente, mediante el método de oponer a los sloganes vacíos de ella y a su perspectiva capitalista, la alternativa de la lucha de clases y el desarrollo de un poder obrero a través de la lucha misma.

“Estrategia genial”

Detrás de toda esta disquisición fallida sobre el “Fuera Macri”, la dirección del PO pasa por arriba del señalamiento estratégico de nuestra declaración. En este texto, denunciamos la función política del proceso electoral, como operativo de encubrimiento de la crisis de régimen y como tentativa de convertir a la papeleta electoral en el sucedáneo de la respuesta de conjunto de los trabajadores. La bancarrota ha sido convertida en un arma de extorsión política del FMI y Trump al proceso electoral y a sus protagonistas. El macrismo se ha agenciado a un pejotista de Trump en la fórmula presidencial, para pilotear su desintegración política. Cristina Fernández hizo lo propio con un ex funcionario de Cavallo, que tiene en carpeta como ministro de Economía a un lobbista de los fondos de inversión – Guillermo Nielsen. En consecuencia, señalamos que “la papeleta electoral no será salida”, y convocamos a los trabajadores a una preparación política para imprimirle a la crisis una salida antagónica, en función de sus intereses históricos e inmediatos. El oficialismo, en cambio, en este mismo artículo “crítico”, caracteriza a las fórmulas Macri-Pichetto, de un lado, y F-F, del otro, como la manifestación de la “iniciativa estratégica” (sic) de la burguesía. Si entendemos bien, el retroceso de Argentina a una condición semi-colonial, sumada al derrumbe industrial es vista como la manifestación de la solidez de la burguesía nativa, que es en definitiva la base de cualquier estado nacional. Del mismo modo es vista la cadena de defaults declarados y potenciales de los ‘países emergentes’, o la situación de quiebra del 65% de las empresas de Estados Unidos (calificadas como ‘zombies’ por la prensa internacional y las calificadoras de riesgo). Hace pocos días Moody’s rebaló la calidad de la deuda argentina, debido a “temores políticos”. El ‘optimismo’ del oficialismo del PO supera a cualquier spot de “Juntemos Cambiemos”. La pendiente de la degeneración política se acentúa de hora en hora. Desde los imperdibles ‘shows’ de Tato Bores, en los 90, la burguesía se encuentra empeñada en una ‘reforma laboral’ que no logra imponer. Cuando una iniciativa es “estratégica”, significa que dominará con claridad durante todo un período histórico. Esta ilusión es la base del electoralismo del oficialismo. A los trabajadores hay que decirles que, muy lejos de esto, una lucha de conjunto es capaz de derribar para siempre las pretensiones de superexplotación del capital. El oficialismo, en cambio, insiste en una confrontación de carácter retórica, pues el no pago de la deuda o la nacionalización de la banca (no dicen indemnización) es inviable en un período de “iniciativa estratégica” de la burguesía. Esas medidas sólo pueden ser impuestas por una Constituyente Soberana y un Gobierno obrero.

21.7.2019

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